amorosos, y refrescándonos con su amor nos endulza. ¿Cómo no amar a aquélla que vive en
nuestro Querer?”
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26-20
Julio 14, 1929
La Divina Voluntad quiere libertad absoluta para formar
su Vida. Diversos modos de obrar de Nuestro Señor.
(1) Continúa mi habitual abandono en el Fiat Supremo, siento que no me da un momento libre,
todo quiere para Sí, en modo imperante, pero dulce y fuerte al mismo tiempo, es de tal manera
atrayente que el alma se haría poner ella misma sus dulces cadenas para no oponerse en lo
más mínimo a lo que el Divino Querer quiere hacer sobre ella y en ella. Ahora, mientras esto
pensaba, mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, no te asombres si mi Divina Voluntad no te deja libre en nada, porque Ella no
quiere simples actos y obras, sino vida, y quien debe formar una vida necesita actos continuos,
y si cesa el acto continuo la vida no puede crecer, ni formarse, ni tener su verdadera existencia.
He aquí por qué mi Voluntad Divina queriendo formar su Vida Divina en ti, quiere ser libre, quiere
libertad absoluta, y con su acto incesante que posee en naturaleza, se vierte sobre la criatura, y
extendiéndose con sus alas de luz, más que maternas, inviste cada fibra del corazón, cada uno
de los latidos, respiros, pensamientos, palabras, obras y pasos, los calienta con su beso de luz
e imprime su Vida en cada acto de la criatura, y mientras destruye la humana se constituye Ella
misma Vida Divina en ella. Y como de la voluntad humana no pueden salir más que actos
tenebrosos, mi Voluntad no quiere hacer mezcla, y por eso está muy atenta para formar su Vida
de luz en quien libremente le ha dado libertad de hacerla reinar. Por eso su actitud es admirable,
es toda ojo para que nada le huya, y con amor indecible, para ver formada su Vida en la criatura,
se hace latido por cada latido, respiro por cada respiro, obra por cada obra, paso por cada paso,
también sobre las pequeñas naderías de la criatura corre, se extiende y en ellas pone la potencia
de su Fiat, y ahí crea su acto vital. Por eso sé atenta a recibir su acto continuo, porque se trata
de vida, y la vida tiene necesidad de respiro, de latido continuo y de alimento diario. Las obras
se hacen y se ponen a un lado, no tienen necesidad de que se tengan siempre entre las manos
para ser obras, pero la vida no se puede poner a un lado, si cesa el acto continuo muere, por
eso se necesita el acto continuo de mi Querer, tú recibiéndolo y Él dándotelo, para hacer que su
Vida en ti pueda vivir, formarse y crecer con su plenitud Divina”.
(3) Después de esto me sentía oprimida al pensar en mi pobre existencia, especialmente en
el estado en el cual me encuentro. ¡Cuántos cambios he debido sufrir, también por parte de
Nuestro Señor! Pero mientras esto y otras cosas pensaba, que no es necesario ponerlas por
escrito, mi dulce Jesús haciéndose ver en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, mi amor por ti ha sido exuberante, y para conducirte a donde mi Querer Divino
te quería, he debido tener diversos modos de obrar en los diferentes períodos de tu vida: En el
primer período mi amor y mi obrar fue para ti tan tierno, dulce, suave, y tan celoso, que sólo Yo
quise hacer todo en tu alma, no quise a ningún otro, ni que ninguno supiese lo que Yo hacía en
ti y te decía; era tanto mi celo, que te ponía en la impotencia de abrirte con ninguno, ni siquiera
con tu confesor, quería estar solo en mi trabajo, libre, no quería que ningún otro entrase en
medio, ni que pudiese juzgar lo que Yo hacía. Me interesaba tanto este período de tu vida, que
me estaba al tú por tú contigo, puedo decir que mi amor usó todas las armas divinas, que
haciéndote la guerra te asaltaba en todos los modos para que tú no pudieras resistir. Todo esto
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