como te vi abrumada por un capital tan grande, y temiendo que quisieras rechazarme el gran
don, Yo para darte valor para recibirlo te dije: ‘Me contento con un modesto interés, y haremos
cuentas todos los días aquí en el Edén, así estaremos de acuerdo y siempre en paz, y tú no
estarás preocupada porque tu Jesús ha puesto en tu banco un capital tan grande’. Y además,
¿no sabes tú el valor de un te amo dicho en mi Divina Voluntad? Ella llena el cielo, el sol, el
mar, el viento, dondequiera extiende su Vida, así que conforme tú dices tu te amo, te adoro y
todo lo demás que puedes decir, mi Fiat extiende tu te amo en el cielo, y tu te amo se hace más
extenso que el cielo; tu te adoro se extiende en el sol, y se hace más ancho y más grande que
su luz; tu te glorifico se extiende en el viento y gira por el aire, por toda la tierra, y sus gemidos,
las ráfagas de viento, ahora acariciadoras, ahora impetuosas, dicen te glorifico; tu te agradezco
se extiende en el mar, y las gotas del agua y los serpenteos de los peces dicen, te doy las
gracias, y Yo veo el cielo, las estrellas, el sol, el mar, el viento, llenos de tu te amo, de tus
adoraciones y similares y digo: ‘Cómo estoy contento de haber puesto todo en el banco de la
pequeña hija de mi Querer, porque ella me paga el interés querido por Mí, y como vive en Él,
me da un interés divino y equivalente, porque mi Fiat extiende sus pequeños actos y los vuelve
más extensos que toda la Creación’. Y Yo cuando te veo venir al Edén para darme tu modesto
interés, te miro y veo en ti a mi Divina Voluntad duplicada, una en ti y la otra en Mí, mientras es
una, y me veo pagar el interés por mi misma Voluntad y Yo quedo satisfecho, y ¡oh! cómo estoy
contento al ver que mi Fiat ha dado virtud a la criatura para hacerla duplicar mi Voluntad, para
hacerla satisfacer a su Creador. Hija mía, cuántas cosas inolvidables hay en este Edén, aquí
nuestro Fiat creó al hombre y desahogó tanto en amor, que a torrentes se vertió sobre de él,
tanto, que oímos aún el dulce murmullo con el cual nos volcamos sobre de él; aquí comenzó la
Vida de nuestro Fiat en la criatura, y el dulce y querido recuerdo de los actos del primer hombre
hechos en Él, estos actos existen aún en nuestro Querer y son como prendas, que él renacerá
para volver a tener el reino de nuestro Fiat; en este Edén está el doloroso recuerdo de la caída
del hombre, la salida que hizo de nuestro reino, oímos aun los pasos cuando salió de nuestro
Fiat Divino, y como este Edén le había sido dado a él a fin de que viviera en Él, por eso fuimos
obligados a ponerlo fuera, y tuvimos el dolor de ver la obra a Nosotros más querida, sin su reino,
errante y dolorido, nuestro único alivio fueron las prendas de sus actos que quedaron en nuestro
Querer, éstos daban los derechos a la humanidad para reentrar al lugar de donde salió. He aquí
por qué te espero en el Edén, para recibir tu modesto interés, para renovar lo que hicimos en la
Creación y recibir la correspondencia de tanto amor no comprendido por las criaturas, y para
encontrar un amoroso pretexto para dar el reino de nuestra Divina Voluntad. Por eso quiero que
también a ti te sea querido este Edén, a fin de que nos pidas, nos apresures para que regrese
el principio de la Creación, la Vida de nuestro Fiat en medio de la familia humana”.
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26-17
Junio 19, 1929
La Divina Voluntad y la Vida obrante de Ella en la criatura.
Diferencia entre quien vive y quien no vive en el Fiat.
(1) Mi pobre mente se perdía en el Fiat Divino, sentía el dulce encanto de su luz raptora y
pensaba entre mí: “¿Pero qué cosa es esta Divina Voluntad en mi pobre alma?” Y mi amado
Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, qué fortuna la tuya vivir bajo el dulce encanto de mi Querer Divino, ¿y no sabes
tú que Ella cuando toma posesión de la criatura forma su Vida obrante en ella, de modo que así
como obra en Sí misma así obra en quien reina? Y más que Reina se impone sobre todo, se
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