cambio, desde la altura de mi esfera estoy siempre en mi puesto para abrazarla, amarla y darle
vida’. Así que la tierra vive en la gran rueda de su luz, y cada cosa tiene la boca abierta para
recibir la vida de los efectos de la luz del sol. ¡Oh! si jamás sea, el sol se pudiera retirar de la
tierra, o la tierra se pudiera oponer a recibir los bienes y la vida de la luz del sol, no habría día,
sino noche perenne, y la tierra quedaría sin vida, sin color, lo dulce no existiría, sería más que
una escuálida miseria; que cambio funesto, que horror llegaría a ser la tierra. Tal es mi Divina
Voluntad, más que sol para las criaturas; en su gran rueda interminable de luz va en busca de
todos para hacerse reconocer y formar en cada criatura su vida de belleza, de santidad, de luz
y de dulzura infinita; quiere destruir en ellas todas las amarguras, las fealdades, las miserias, y
con su beso de vida, dándoles su aliento quiere cambiarlas en bueno, en bello, en santo. Pero,
¡ay de Mí! el sol creado por mi Fiat hace tantos prodigios a la tierra, y con su majestad toda suya
extiende su manto de luz, de belleza, y a cada toque suyo da la vida que posee a cada una de
las cosas, y mi Fiat queda con el dolor de no poder comunicar los bienes que posee y su Vida
Divina en las almas, porque ellas se oponen a recibirla y no quieren tomar la luz de mi Querer,
y por eso se encuentran como la tierra si se pudiese oponer a recibir la luz del sol, en plena
noche, escuálidas, débiles, y muchas dan terror al mirarlas. Mi Divina Voluntad está preñada
de tantas Vidas Divinas, de tantas bellezas y de tantos bienes que quiere darles, se quisiera
desentrañar para encerrar en su seno de luz a las criaturas, y hacer de cada una de ellas un
prodigio de santidad, de belleza, distintas una de la otra, para formar su cielo en la tierra, pero
la voluntad humana se opone, y mi Fiat siente el intenso dolor, más que madre cuando no puede
dar a la luz su parto. He aquí por qué hija mía, mi Voluntad Divina quiere hacerse conocer,
quiere formar su reino, porque estos sus hijos vivirán voluntariamente en la suya y de su luz,
estarán con las bocas abiertas a recibir sus besos, sus abrazos y sus efectos, para formar su
Vida Divina en ellos, entonces sí, se verán los prodigios que sabe hacer y puede hacer mi
Querer, todo se cambiará y la tierra se volverá Cielo, y entonces el sol que está bajo la bóveda
del cielo y el Sol de mi eterno Querer se darán la mano, es más, se pondrán en competencia
para ver quién podrá hacer más prodigios, el sol a la tierra, y mi Voluntad a las almas; pero la
mía desahogará de más, tanto, de formar un nuevo encanto de prodigiosas bellezas jamás vistas
a todo el Cielo y a toda la tierra”.
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26-16
Junio 14, 1929
Cuentas con Jesús. El alma, banco de la Divina
Voluntad. Recuerdos inolvidables. El Edén.
(1) Estaba siguiendo mi giro en el Fiat Supremo, y mi pequeña mente habiendo llegado al
Edén estaba diciendo: “Majestad adorable, vengo ante Ti para traerte el modesto interés de mi
te amo, te adoro, te glorifico, te agradezco, te bendigo, para darte mi pequeño interés porque
me has dado un cielo, un sol, un aire, un mar, una tierra florida y todo lo que has creado para
mí. Tú me dijiste que cada día quieres hacer las cuentas conmigo y recibir éste mi modesto
interés para estar siempre de acuerdo, y tener al seguro en el pequeño banco de mi alma toda
la Creación, dada a mí por Ti como pequeña hija de tu Querer”. Pero mientras esto hacía, el
pensamiento me ha dicho: “¿Pero cómo puedes tú satisfacer un interés tan grande?” Y además,
¿qué gran cosa es un te amo, te adoro, te agradezco?” Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús
se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, esto fue un acuerdo entre Yo y tú, que Yo ponía en el banco de tu alma toda la
Creación, y tú deberías darme el interés de llenarla con tu te amo, te adoro, te agradezco; y
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