¿Qué utilidad a tantos sacrificios sostenidos? ¿Quién se tomará el trabajo de leerlos, de
hacerlos conocer, a fin de que lleven el bien de tantas verdades sobre la Divina Voluntad en
medio a las criaturas? Creo que ninguno, y todos los sacrificios quedarán en el papel. Del resto,
si he escrito lo he hecho sólo por temor, para no disgustar a Jesús, y sólo y siempre por
obedecer. Luego, con estos pensamientos continuaba escribiendo, y cuando después de haber
terminado me puse a rezar, mi dulce Jesús ha salido de mi interior y estrechándome entre sus
brazos me ha dicho:
(2) “Hija mía, el amor verdadero tiene necesidad de un desahogo, Yo no podía contener más
en Mí este desahogo intenso de hacer conocer mi Voluntad, sus conocimientos, su valor
inmenso, y el cómo quiere formar su reino sobre la tierra. Mi corazón se encuentra en el arrebato
de las llamas, porque quiero dar esta sorpresa a las humanas generaciones, el reino de mi Divina
Voluntad sobre la tierra; sorpresa no esperada por ellos. Y mi amor contenido gemía, deliraba
y era devorado por llamas inextinguibles, porque quería hacer conocer que quería darles este
gran bien, bien que sobrepasa todos los demás bienes, cual es el reino de mi Fiat Divino. Este
gran bien lo di al principio de la Creación, porque de nuestra Divinidad no salen jamás bienes u
obras incompletas, nos fue rechazado por el hombre, y Nosotros tuvimos el dolor de sentir que
se nos rechazaba la vida, la sustancia, los bienes, y la parte más esencial de la Creación, y el
hombre volvió, para él, todas nuestras obras incompletas, y no se ha dado más pensamiento de
readquirir lo que nos rechazó, Pero mientras él no lo pensaba, Nosotros lo pensábamos, y esto
formaba nuestro martirio de amor, martirio que nos ha durado cerca de seis mil años, martirio
secreto que acrecentaba nuestras llamas y nos devoraban tanto, que no pudiendo contenerlas
más, he querido venir a ti para romper el secreto, porque sentía la necesidad de hacerte un
desahogo de amor y decirte: ‘Quiero dar lo que el hombre me rechazó, quiero que mi Querer
reine sobre la tierra’. Y para hacerlo venir a reinar debía hacértelo conocer, por eso la necesidad
de manifestarte tantos conocimientos de Él. Entonces, si ningún bien ni utilidad traerán tus
sacrificios de escribir, lo que no será, eran necesarios a mi amor y han servido para formar mi
desahogo y para aligerarme de las llamas que me devoraban. Así que cada conocimiento sobre
mi Fiat Divino era un desahogo de amor contenido que te hacía, era una nueva creación que Yo
ponía fuera, era un unir la Divina Voluntad a la humana, para reordenarla de nuevo según el
orden creado por Nosotros. Era vida que salía de Mí, sustancia y parte esencial para poder
formar el reino de mi Divina Voluntad sobre la tierra. Si tú supieras qué significa un desahogo
divino: Desahogo de amor fue la Creación y, ¡oh, cuántos bienes no salieron de este desahogo!
Cielos, estrellas, soles, mares, tierra florida, y después el hombre, formado con tal arte, que
Cielos y tierra se asombran por el modo como está formado el hombre. Este desahogo habría
continuado, y cosas más bellas debían salir de Nosotros, pero el hombre con rechazar nuestra
Voluntad Divina nos cerró este desahogo y detuvo nuestras obras, y por cuatro mil años nuestro
desahogo no tuvo más salida, pero nuestro amor sentía la necesidad de desahogar, quería sus
derechos, quería poner fuera sus llamas vitales, e irrumpiendo su largo desahogo creó a la
Virgen Santísima, a la cual siguió la encarnación del Verbo, ¿cuántas maravillas en este
segundo desahogo, cuánta utilidad, cuántos bienes no han recibido las criaturas? Pero este
nuestro desahogo quedó a la mitad, y nuestro amor debió contentarse con esperar otros dos mil
años para poder irrumpir de nuevo su desahogo y poner fuera todos sus secretos, las maravillas
más íntimas de nuestra Divinidad, los dones más grandes que se necesitan para hacer reinar
nuestra Voluntad Divina en medio a las criaturas. Si tú supieras qué significa un desahogo
divino, y así como en la Creación nuestro desahogo hizo obras grandes, magnánimas, y es útil
y continua su vida; así en el desahogo de la Redención llevará sus admirables efectos, y la vida
redentora a las generaciones humanas; así este desahogo de hacer conocer que mi Fiar Divino
quiere formar su reino, y todo lo que has escrito sobre sus conocimientos, tendrán vida en medio
a las criaturas. Por eso, por ahora déjame desahogar, y Yo pensaré en cómo volver útil lo que
te he manifestado”.
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