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Junio 4, 1929
Conforme el alma va haciendo la Divina Voluntad, así Ésta se dilata y
hace crecer la Vida Divina en el alma, y el alma crece en el seno de su
Padre Celestial. Quien vive en Ella, llama a lista a toda la Creación.
Quién sale de la Divina Voluntad, él sale pero sus actos quedan.
(1) Mi abandono en el Fiat continúa, siento en mí tal necesidad de vivir en Él, que para mí se
ha vuelto más necesario que mi misma naturaleza, es más, la naturaleza me la siento cambiada
en Voluntad de Dios, siento que está perdida en Ella, y en todas las cosas, en vez de
encontrarme a mí misma, encuentro a aquel Fiat que me dice: “Yo soy tu vida, corre, corre
siempre en Mí, en el mar de mi luz para vivir de mis actos, de mi santidad, de mi felicidad y de
todos los bienes que poseo”. Pero mientras navegaba el mar del Fiat Divino, mi dulce Jesús se
ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, conforme el alma va obrando en mi Querer Divino, así Él se dilata de más en la
criatura, de modo que cada acto de más hecho en Él, tanto crecimiento de más hace en ella, así
que se ve crecer en modo admirable la Vida Divina en la criatura. Pero no es todo, conforme
crece la Vida Divina en la criatura, al mismo tiempo por cuantos actos de más hace en mi Fiat
Divino, tanto más crece la criatura en el seno de su Padre Celestial, el Ser Supremo abre su
seno y encierra a esta feliz criatura para hacerla crecer a modo divino, para vestirla con vestidos
reales, para proporcionarle el alimento con sus manos, para embellecerla de rara belleza. Todo
el Cielo queda sorprendido, raptado al ver que su Creador crece en su seno a una criatura, y
dicen entre ellos: ‘Alguna cosa grande hará de ella, que la ama tanto y la custodia tanto que la
hace crecer en su seno paterno.’ Y todos esperan el pleno crecimiento de esta criatura para ver
lo que será de ella. Por eso el prodigio de vivir de mi Querer es singular, Él comunica tal potencia
a quien vive en Él, que entra en todas partes, y Dios mismo ama y quiere crecerla en su seno
divino. Además de esto, es tal y tanta la potencialidad y difusión del acto hecho en mi Divina
Voluntad, que dondequiera se difunde: Se extiende en el cielo y llama como a pasar lista a las
estrellas, se extiende en el sol y llama a lista a la luz, inviste el aire, el viento, el mar, y llama a
lista a los pájaros, a la fuerza del viento, a las aguas y a los peces, y poniéndolos todos en orden,
dice a todos con su acto: Inclínense y adoremos con doble homenaje a nuestro Creador, aquel
Fiat que nos creó está en mi acto, y yo quiero crear con Él nuevo amor, nueva adoración y gloria
a nuestro Creador. Y no sólo se extiende en todas las cosas creadas, sino se extiende en los
actos de la Virgen, en todos los actos que Yo hice en la tierra, en los actos de su Creador, en
los de todos los santos, desde el primero hasta el último; a todos los llama para pasarles lista y
hace correr dentro de ellos la nueva vida de amor, de adoración, de gloria a Aquél que la ha
creado. Se puede decir que dondequiera que está mi Divina Voluntad se extiende el acto de la
criatura hecho en la mía, hasta en el infierno sienten la potencia de una criatura que obra en mi
Fiat Divino, porque así como todo el Cielo siente la nueva felicidad, la gloria y el nuevo amor del
acto de la criatura hecho en mi Querer, así el infierno siente el nuevo tormento de aquella
Voluntad Divina que rechazaron, y que mientras está con ellos, con justicia está para
atormentarlos, y cada vez que la criatura obra en Ella sienten el peso de la justicia más grave
sobre de ellos y se sienten quemar de más. Así como nada huye de mi Fiat Divino, así nada le
huye a quien obra en Él, y cada vez que repite sus actos, tantas veces pasa lista para estar
segura de que ninguno falta en su acto de dar la nueva gloria, adoración y amor a aquel Dios
tres veces santo, y a aquella Voluntad Divina que con tanto amor le hace lugar para hacerla vivir
en Ella, y la hace extenderse en su interminabilidad”.
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