tierra, los frutos, los bienes de mi venida a la tierra escaseaban tanto, que mi corazón era
torturado al sentir que me rechazaban los tantos bienes que quería darles, y acrecentaba mi
dolor porque veía que habiendo cumplido en mi Humanidad lo que debía hacer para redimirlos,
estaba por partir para el Cielo. Cómo es doloroso querer hacer el bien, aun a costa de la propia
vida, y no encontrar a quien dar estos bienes. Ahora así me encuentro en ti, miro mis y tus
sacrificios, miro el orden que he tenido, las tantas lecciones que te he dado, bastante para hacer
conocer mi Divina Voluntad, para formar su reino, y si no termino de decir es porque su historia
es eterna, y lo que es eterno tiene su decir eterno que no termina jamás, y que el decir de mi
Fiat se eternizará en el Cielo. Miro a aquellos que te circundan y que saben lo que respecta a
mi Querer, sin verdadero interés de hacer conocer tanto bien, miro tu misma humanidad que me
sirve como cátedra donde imparto mis lecciones, y que tú misma no puedes negar que me
sientes mover en ti sensiblemente, hablar, sufrir, y que estoy propiamente en ti para formar mi
reino y hacerlo conocer; y mientras te miro veo que ni siquiera tu humanidad debe estar por
largo tiempo sobre la tierra, y mi corazón siente la angustia del dolor porque el gran bien que
quiere hacer mi Divina Voluntad ni siquiera es conocido, sus conocimientos están como
sepultados, y que mientras quieren dar vida, felicidad, luz, quedan como encarcelados entre Yo
y tú y en los escritos que con tanta ternura de amor te he hecho escribir. Por eso hija mía
compadece mi dolor, adora mis disposiciones de tenerte aún sobre la tierra, Yo sé que te es
muy duro y Yo te compadezco, y mientras nos compadecemos mutuamente hagamos cuanto
esté en nosotros para hacer conocer mi Divina Voluntad”.
(3) Después de esto estaba haciendo mis actos en el Querer Divino, y mi dulce Jesús ha
agregado:
(4) “Hija mía, mi Fiat tiene su acto primero en nuestra Divinidad, su acto primero en la Creación
y Redención y en todas las cosas, y por eso tiene el justo derecho de dominar todo y de envolver
a todos y de ser la primera rueda, que moviéndose, todo mueve en torno a sí y todo gira a su
alrededor. Así que quien toma mi Voluntad como vida toma todo, y conforme la primera rueda
se mueve, así todas las cosas se dan al alma, tanto, que no tiene necesidad de pedir, todas
conforme giran en torno a mi Querer se dan a ella. Por eso la cosa más necesaria es tomar mi
Divina Voluntad, y si esto ha hecho, ha hecho todo y ha tomado todo, todo es suyo. Sucede
como a una máquina, si se mueve la primera rueda del centro de ella, todas las ruedas
secundarias giran, pero si no se mueve la primera rueda, todas quedan detenidas, y no hay
potencia o artífice que tenga virtud de mover las ruedas secundarias, pero si se mueve la
primera, por sí mismas las otras giran y hacen su oficio. Por eso la atención y el arte deben ser
para la primera rueda, todo lo demás viene de por sí. Así es mi Voluntad, quien la posee no
tiene necesidad de nada”.
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26-13
Mayo 31, 1929
El verdadero amor tiene necesidad de un desahogo. La Creación fue
un desahogo de amor, como también la Redención y el Fiat Divino.
Qué significa un desahogo divino.
(1) Mientras escribía pensaba entre mí: “Cuántos sacrificios para escribir, cuántas noches de
vigilia, cuánto tiempo empleado, sólo Jesús ha sido testigo, que teniendo compasión de mí me
sostenía, me ayudaba, me inspiraba las palabras, y muchas veces Él mismo me dictaba lo que
debía escribir, pero, ¿cuál será la utilidad de tantas premuras de Jesús por hacerme escribir, y
de tantas luchas internas por poner sobre el papel lo que Jesús me hacía oír dentro de mí?
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