y que sólo para ella eran reservados estos secretos, no para otros, y si supieras cuánto me ha
costado el callar por tan largo tiempo, mi corazón estaba sofocado y delirante repetía
sumisamente: Ay de Mí, creé al hombre para tener con quién hablar, pero debía poseer mi
Divina Voluntad para entenderme, y como me la rechazó me ha vuelto el Dios taciturno, ¡qué
dolor siento! ¡Qué amor sofocado que me hacía desfallecer, y deliraba! Por eso no pudiendo
soportarlo más, lo he querido romper contigo, he roto mi largo silencio, y por eso la necesidad
del ímpetu de mi hablar tan prolongado, frecuente y repetido. Y mientras me desahogo contigo
en el decir, siento como si ahora estuviese dando principio a la Creación, y por eso en estos
escritos te estoy haciendo escribir el verdadero por qué de la Creación, qué cosa es mi Voluntad,
su valor infinito, cómo se debe vivir en Ella, su Reino y cómo quiere reinar para volver a todos
santos y felices. Todos quedarán sorprendidos al leer estos escritos y sentirán la necesidad de
que mi Fiat viva en medio a ellos. La Divinidad siente una irresistible necesidad de completar la
obra de la Creación, y ésta será completada con el reinar nuestra Divina Voluntad en medio a
las criaturas. ¿Qué haría una criatura si después de que ha hecho una obra con sacrificios
inauditos y por largo tiempo, obra que le cuesta la vida, obra de valor incalculable, y sólo porque
le faltase un punto, una pincelada, un color, no puede completar la obra que le cuesta tanto? Y
por cuan bella su obra, por cuan preciosa y de valor incalculable, que formaría su fortuna, su
gloria y su felicidad completa, no puede presentarla al público, ni puede decir que es una obra
completa porque falta un punto. Para esta persona la vida se cambiaría en dolor y sentiría el
peso de su obra, bella, sí, pero no completa, y por eso se siente infeliz y en vez de gloria se
siente humillada, y ¿qué sacrificios no haría? Pondría la vida para poner aquel punto para dejar
completa su obra. Así nos encontramos Nosotros, nada falta a nuestra obra de la Creación:
cielos, soles, obras y magnificencia de toda especie, pero falta un punto, un punto que me
desfigura una obra tan bella, pero este punto es el más importante, es la pincelada más bella,
es el color más vivo que falta a la Creación, todos y todo viven en mi Fiat, pero un punto de ella,
esto es, la familia humana, está fuera de Él, fuera de mi reino y vive infeliz. ¡Qué dolor! Hay
lugar para todos en mi Querer, no obstante hay quien vive fuera. ¡Oh! cómo nos la desfigura y
la vuelve incompleta. Y, ¿qué cosa no haremos para verla completa? Cualquier sacrificio hija
mía, todo estamos dispuestos a hacer; ya he puesto mi Vida en la Redención para poner este
punto a la obra creadora. Y cuando conozcan qué significa Voluntad de Dios, el gran bien que
puede hacer, y cómo a Nosotros la cosa que más nos importa es poner a salvo los derechos de
nuestro Fiat Divino, y hacerlo reinar para ver a todos felices en nuestra Voluntad, con nuestra
misma felicidad, no más se maravillarán de leer en estos escritos, lo que te he dicho y hecho de
grande en tu alma, más bien dirán: ‘A una Voluntad tan santa que todo ha hecho, era justo que
se necesitara este desahogo de gracias y tantas enseñanzas sublimes para hacérsela
comprender, amar y suspirar en quien debía hacer el primer depósito de su Reino’ Por eso sé
atenta, porque se trata de dar los derechos a una Voluntad Divina, para dejar completa la obra
de la Creación”.
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26-10
Mayo 21, 1929
La Divina Voluntad, luz; el amor, calor. Alimento y desahogo divino.
(1) Estoy siempre de regreso en mi amada heredad del Querer Divino, y me parece que voy
cosechando en Él, y Jesús muy bueno no deja de darme sus bellas lecciones sobre cada una
de aquellas espigas que voy recogiendo; pero mientras giraba iba repitiendo mi estribillo sobre
de cada cosa: “Te amo, haz que mi te amo sea dulce cadena que atando al eterno Fiat lo atraiga,
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