poniendo en ello su sello que es intangible de todo cambio, vuelve a la criatura intangible de
todo peligro. Así que para quien vive en mi Querer nada hay que temer, porque Él ha asegurado
cada cosa con su seguro divino. En cambio la voluntad humana hace que todo quede en peligro,
aun la misma santidad, las virtudes que no están bajo el dominio continuo de mi Fiat, están
sujetas a peligros continuos y oscilaciones continuas; las pasiones tienen el camino abierto para
poner todo en desorden y arrojar por tierra las virtudes, la santidad, formadas con tantos
sacrificios. Si no está la virtud vivificadora y alimentadora continua de mi Querer, que cierre
todas las puertas y todos los caminos a todos los males, la voluntad humana tiene puertas y
caminos para hacer entrar al enemigo, el mundo, la estima propia, las miserias, las turbaciones,
que son la polilla de las virtudes y de la santidad, y cuando está la polilla no hay fuerza suficiente
para estar firmes y perseverantes en el bien, por eso todo está en peligro cuando no reina mi
Divina Voluntad. Además de esto, es tanto el mal que no reine nuestra Divina Voluntad en medio
a las criaturas, que todas las cosas están en continua oscilación, nuestra misma Creación, todos
los bienes de la Redención, son intermitentes, porque no encontrando en la familia humana
nuestro Fiat reinante, no siempre puede dar los mismos bienes, es más, muchas veces nos
debemos servir de la Creación y Redención para armarla en contra del hombre, porque el querer
humano se pone en contra del nuestro, y Nosotros por justicia debemos golpearlos, para hacerle
comprender que no reinando nuestro Querer, el humano rechaza nuestros bienes y nos obliga
a castigarlos; la misma gloria que nos da la criatura por medio de la Creación y Redención, no
es fija, cambia a cada acto de voluntad humana. Así que el pequeño interés que nos debía dar
la criatura, de su amor y de su gloria que nos debería dar, porque tanto le habíamos dado, no
es ni siquiera renta fija, sino que todo es intermitente, porque sólo nuestra Voluntad tiene virtud
de volver irremovibles y continuados sus actos y aquellos donde Ella reina. Así que, hasta que
no reine nuestro Fiat Divino todo está en peligro; la Creación, la Redención, los sacramentos
todos están en peligro, porque el humano querer ahora abusa, ahora no reconoce a Aquél que
tanto lo ha amado y beneficiado, ahora pisotea bajo sus pies nuestros mismos bienes; por eso,
hasta en tanto no reine nuestro Querer que pondrá en medio a las criaturas el orden divino, su
firmeza, armonía y su día perenne de luz, de paz, todo estará en peligro para él y para Nosotros,
nuestras mismas cosas estarán bajo la opresión del peligro y no podrán dar a las criaturas los
bienes abundantes que ellas contienen”.
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26-6
Mayo 4, 1929
Potencia, encanto, imperio de un alma que vive en el Querer Divino,
cómo todo gira entorno a ella y domina al mismo Creador.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino continúa, y mi pobre mente ahora se detiene en un punto,
ahora en otro de Él, pero no sabe salir de dentro de la inmensidad de sus confines interminables,
es más, no encuentra ni caminos ni puertas para salir de Él. Y mientras camino en el Querer
Divino, lo dejo detrás de mí, y mientras lo dejo detrás se me pone delante con su Majestad, a la
derecha y a la izquierda, hasta debajo de mis pies y me dice: “Soy todo para ti, para darte mi
Vida y formarla en ti, así que no hay otra cosa para ti que mi Voluntad Divina y adorable”.
Mientras mi pobre mente se perdía en Él, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha
dicho:
(2) “Hija mía, quien vive en mi Querer Divino, siente en sí el acto continuo y constante del
obrar divino de mi Fiat Divino, este acto continuo generado por su potencia en la criatura, tiene
tal fuerza, tal imperio sobre todos, que rapta a todos con su dulce encanto, de modo que todos
giran en torno a ella, los ángeles, los santos, la Trinidad Sacrosanta, las esferas celestes y toda