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I. M. I
Fiat!!!
Siempre y eternamente en
Voluntad de Dios! Deo Gratias.
26-1
Abril 7, 1929
Besos al sol, salida al jardín, competencia entre viento y sol.
Fiesta de toda la Creación. Nota discordante y nota
de acuerdo. La nueva Eva.
(1) Mi pobre mente está siempre de regreso en el centro del Querer Divino, siento que no
puedo hacer menos que navegar su mar interminable y sumergirme siempre más en él, para no
ver, sentir y tocar otra cosa que Voluntad Divina. ¡Oh Voluntad adorable! Eleva tus altísimas
olas hasta las regiones celestiales y transporta a la pequeña exiliada, tu recién nacida, de tu
Voluntad en la tierra hasta tu Voluntad en el Cielo. ¡Ah! ten piedad de mi pequeñez y cumple
sobre mí tu último acto en la tierra, para comenzar tu acto continuado en el Cielo.
(2) Ahora, escribo sólo por obedecer y con gran repugnancia. Después de cuarenta años y
más que no había salido al exterior, hoy me han querido sacar al jardín sobre una silla de ruedas;
en cuanto he salido he encontrado que el sol me investía con sus rayos, como si quisiera darme
su primer saludo y su beso de luz. Yo he querido corresponderle dándole mi beso, y he pedido
a las niñas y a las religiosas que me acompañaban que todas diesen su beso al sol, besando
en él a aquella Divina Voluntad que como Reina estaba velada de luz, y todas lo han besado.
Ahora, ¿quién puede decir mi emoción después de tantos años, al encontrarme de frente a aquel
sol del cual mi amable Jesús se había servido para darme tantas semejanzas e imágenes de su
adorable Voluntad? Me sentía investida no sólo por su luz, sino también por su calor, y el viento
queriendo hacer competencia con el sol me besaba con su vientecillo ligero para refrescar los
besos ardientes que me daba el sol; así que sentía que no terminaban jamás de besarme, el sol
por una parte y el viento por la otra. ¡Oh, cómo sentía a lo vivo el toque, la vida, el respiro, el
aire, el amor del Fiat Divino en el sol y en el viento! Tocaba con la mano que las cosas creadas
son velos que esconden a aquel Querer que las ha creado. Ahora, mientras me encontraba bajo
el imperio del sol, del viento, de la vastedad del cielo azul, mi dulce Jesús se ha movido en modo
sensible en mi interior, como si no quisiera ser menos que el sol, que el viento, que el cielo y me
ha dicho:
(3) “Amada hija de mi Querer, hoy todos hacen fiesta por tu salida, toda la corte celestial ha
sentido el brío del sol, la alegría del viento, la sonrisa del cielo y todos han corrido para ver qué
había de nuevo, y al verte a ti investida por la luz del sol que te besaba, al viento que te
acariciaba, al cielo que te sonreía, todos han comprendido que la potencia de mi Fiat Divino
movía a los elementos a festejar a su pequeña recién nacida. Por eso, toda la corte Celestial
uniéndose con toda la Creación, no sólo hacen fiesta, sino que sienten las nuevas alegrías y
felicidades que por tu salida les da mi Divina Voluntad. Y Yo, siendo espectador de todo esto,
no sólo hago fiesta dentro de ti, sino que no me siento arrepentido por haber creado el cielo, el
sol y toda la Creación, más bien me siento más feliz, porque de ella goza mi pequeña hija, se
me repiten las alegrías, los contentos, la gloria cuando todo fue creado, cuando Adán inocente
no había hecho resonar la nota del dolor de su voluntad rebelde en toda la Creación, que rompió
el brío, la felicidad, la dulce sonrisa que para dar a las criaturas tenía mi Divina Voluntad en el
sol, en el viento, en el cielo estrellado, porque, hija mía, el hombre con no hacer mi Divina
39 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
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