(3) Después de esto continuaba mi abandono en el Fiat Divino, y mi sumo bien Jesús ha
agregado:
(4) “Hija mía, en la Creación fue mi Divina Voluntad la que tuvo su campo de acción, y si bien
nuestra Divinidad fue concurrente, porque somos inseparables de Ella, pero el acto primero, la
acción, fue toda de nuestra Voluntad, habló y obró, habló y ordenó, Nosotros éramos
espectadores de lo que hacía nuestro Querer Supremo, con tanta maestría, orden y armonía,
que nos sentimos dignamente glorificados y doblemente felicitados por nuestra misma Voluntad.
Así que siendo obra de Ella toda la fuerza de la Creación y todos los bienes de los cuales fue
enriquecida, están todos en mi Suprema Voluntad. Ella es vida primaria de todo, por eso ama
tanto la Creación, porque siente y corre su misma Vida en todas las cosas creadas, tanto, que
al crear al hombre, queriendo hacer más desahogo de su potencia, de su amor y de su maestría,
quiso encerrar en él todo el arte de la Creación entera, y no sólo eso, sino que quiso superarla
dándole tales pinceladas de arte divino, de hacerlo el pequeño dios, y distendiéndose dentro y
fuera de él, a la derecha e izquierda, sobre su cabeza y bajo sus pies, lo llevaba en mi Divina
Voluntad como desahogo de nuestro amor, y como triunfador y admirador de su maestría
insuperable; por eso era derecho de mi Fiat Divino que el hombre viviese sólo y siempre de
Voluntad Divina. ¿Qué cosa no había hecho por él? Lo llamó de la nada, lo formó, le dio el ser
y le dio doble vida, la vida del hombre y la de mi Divina Voluntad, para llevarlo siempre
estrechado en sus brazos creadores, para conservarlo bello, fresco, feliz, como lo había creado.
Así que cuando el hombre pecó, mi Fiat se sintió arrancar aquella vida que llevaba en su propio
seno, ¿cuál no fue su dolor? Ella quedó con el vacío de este hijo en su seno, que con tanto
amor para tenerlo seguro y feliz le había hecho lugar en su misma Vida. ¿Y crees tú que en la
Redención no fue mi Divina Voluntad que se encarnó para venir a encontrar al hombre perdido?
Fue propiamente Ella, porque Verbo significa palabra, y nuestra palabra es el Fiat, que como en
la Creación dijo y creó, así en la Redención quiso y se encarnó, era su seno vacío que reclamaba
a este hijo que con tanta crueldad se había arrancado, ¿y qué cosa no hizo en la Redención
esta mi Voluntad? Pero no está contenta aún de lo que hizo, quiere llenar su seno, no quiere
ver más a su hijo afeado con la culpa, con su desemejanza, sino quiere verlo adornado con la
divisa de la Creación, adornado de su belleza y santidad y tomar otra vez su lugar en su seno
divino. Esto es propiamente el Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra, que el hombre
regrese a mi Divina Voluntad, y entonces Ella se tranquilizará cuando vea de nuevo a su hijo
feliz, vivir en su casa, con la opulencia de sus bienes, y así podrá decir: “Mi hijo ha regresado,
está vestido con sus vestidos reales, lleva la corona de rey, hace vida junto Conmigo y le he
restituido los derechos que le di al crearlo, así que el desorden en la Creación ha terminado,
porque el hombre ha regresado en mi Divina Voluntad”.
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25-33
Marzo 25, 1929
Cómo la Creación corre con una carrera vertiginosa hacia su
Creador. Quien vive en el Querer Divino es inseparable
de Él. Orden que Jesús ha tenido al manifestar las
verdades sobre la Divina Voluntad. Renovación
de la Creación. Importancia de las verdades.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino continúa, sentía la pequeñez de mi pobre alma en medio de
todas las cosas creadas, y yo como si tuviese mi movimiento, mi carrera continua en toda la
Creación, me siento inseparable de ella, mi voluntad y la de ella es una sola, la cual es la sola y