último acto que queremos de ti para el cumplimiento de Ella, tu Jesús no esperará ni siquiera un
minuto para llevarte en mis brazos a las regiones celestiales. ¿No hice Yo otro tanto en el reino
de la Redención? Nada omití e hice todo, para que por parte mía no faltase nada para que todos
pudiesen recibir el bien de la Redención, y cuando lo hice todo partí para el Cielo sin esperar el
resultado, dejando el trabajo a los apóstoles. Así será de ti, por eso sé atenta y ten ánimo”.
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25-32
Marzo 22, 1929
Dios en sus obras se sirve de medios humanos.
Cómo en la Creación tuvo campo de acción la Divina
Voluntad, constituyéndose vida de todo. Cómo la Divinidad
hace de concurrente y espectadora.
(1) Mi pobre mente me la siento fijada en el Querer Divino, y pensaba entre mí: “Pero, ¿cómo
podrá venir su reino a la tierra? Y además, ¿cómo puede venir si no se conoce?” Mientras esto
pensaba, mi siempre amable Jesús saliendo de mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo en mis obras me sirvo de medios humanos, si bien hago la primera parte, el
fundamento y toda la sustancia de la obra que quiero hacer, y después me sirvo de las criaturas
para hacer que mi obra sea conocida y tenga vida en medio a las criaturas. Así hice en la
Redención, me serví de los apóstoles para hacerla conocer, para propagarla y recibir y dar los
frutos de la Redención. Y si los apóstoles no hubieran querido decir nada de lo que Yo dije e
hice al venir a la tierra, y encerrados en su mutismo no hubieran hecho un paso, ni un sacrificio,
ni puesto la vida para hacer conocer el gran bien de mi venida a la tierra, habrían hecho morir
mi Redención en el momento de nacer, y las generaciones habrían estado privadas del
Evangelio, de los Sacramentos y de todos los bienes que ha hecho y hará mi Redención. Fue
esta mi finalidad por la que en los últimos años de mi vida acá abajo llamé a mi alrededor a los
apóstoles, para servirme de ellos como pregoneros de lo que había hecho y dicho. ¡Oh, si los
apóstoles hubieran callado habrían sido reos por las tantas almas perdidas si no hubieran
conocido el bien de la Redención, reos por tanto bien no hecho por las criaturas! En cambio,
porque no callaron y pusieron su vida, se pueden llamar, después de Mí, autores y causa de
tantas almas salvadas y de todos los bienes que se han hecho en mi Iglesia, que como primeros
pregoneros forman sus columnas inquebrantables. Esta es nuestra costumbre divina, primero
hacemos nuestro primer acto en nuestras obras, ponemos todo lo que se necesita, y después
las confiamos a las criaturas, dándoles gracias suficientes para que puedan continuar lo que
Nosotros hemos hecho, y por eso nuestras obras son conocidas según el interés y la buena
voluntad que tienen las criaturas. Así será del reino de mi Voluntad Divina, te llamé a ti como a
una segunda madre mía, y al tú por tú, como hice con Ella en el reino de la Redención, te he
manifestado los tantos secretos de mi Fiat Divino, el gran bien de Él y cómo quiere venir a reinar
sobre la tierra. Puedo decir que he hecho todo, y si he llamado a mi ministro a fin de que tú te
confiaras con él para hacerle conocer, mi finalidad ha sido para que tuviese interés de hacer
conocer tanto bien, y si por parte de quien debiera ocuparse no existiera este interés, el reino
de mi Voluntad lo pondría en peligro de hacerlo morir al nacer, quedando ellos como reos de
todo el bien que puede traer un reino tan santo; también merecerían que haciéndolos a un lado,
llamara a otros como pregoneros y propagadores de los conocimientos de mi Fiat Divino. Hasta
en tanto que no encuentre quién tenga interés, y tenga más en cuenta que a su propia vida el
hacer conocer sus conocimientos, el reino de mi Voluntad no puede tener su principio, ni su vida
sobre la tierra”.
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