de la Verdad y conoces con claridad las cosas, sin que te puedas engañar, puedes decirme la
verdad acerca de mis circunstancias”.
(2) Y ella me ha dicho: “No temas, tu estado es Voluntad de Dios y Jesús te ama mucho, por
eso se manifiesta a ti”.
(3) Y yo, diciéndole algunas de mis dudas, le he pedido que viera ante la luz de la verdad si
eran verdaderas o falsas y me hiciera la caridad de venírmelo a decir, y que si esto hacía, yo en
recompensa le mandaría celebrar una misa en sufragio, y ella ha agregado:
(4) “Si lo quiere el Señor, porque nosotros estamos tan inmersos en Dios, que no podemos ni
siquiera mover las pestañas si no concurre Él; nosotros habitamos en Dios como una persona
que habitara en otro cuerpo, que tanto puede pensar, hablar, ver, obrar, caminar, por cuanto le
viene dado por aquel cuerpo que la circunda por fuera, porque en nosotros no es como en
vosotros que tenéis el libre albedrío, la propia voluntad, para nosotros toda voluntad ha
terminado, nuestra voluntad es sólo la Voluntad de Dios, de Ella vivimos, en Ella encontramos
todo nuestro contento y Ella forma todo nuestro bien y nuestra gloria”.
(5) Y mostrando un contento indecible por esta Voluntad de Dios, nos hemos separado.
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3-51
Marzo 14, 1900
Modo para atraer a las almas al catolicismo.
(1) Habiéndome dado el confesor la obediencia de pedirle al Señor que me manifestara el
modo cómo hacer para atraer a las almas al catolicismo, y para quitar tanta incredulidad, yo se
lo he pedido varios días y el Señor no se dignaba manifestarse sobre este punto. Finalmente,
esta mañana me he encontrado fuera de mí misma, transportada dentro de un jardín que me
parecía que fuera el jardín de la Iglesia, y ahí estaban muchos sacerdotes y otras dignidades
que discutían sobre este tema, y mientras discutían salía un perro de desmesurado tamaño y
fuerza, y la mayor parte de esas personas quedaban tan asustados y debilitados, que llegaban
a hacerse morder por aquella bestia, y después se retiraban como cobardes de la empresa.
Aquel perro enfurecido no tenía fuerza de morder a aquellos que tenían como centro a Jesús,
en el propio corazón, que por lo tanto venía a formar el centro de todas sus acciones,
pensamientos y deseos. ¡Ah sí! Jesús formaba el sello de estas personas, y aquella bestia
quedaba tan débil que no tenía fuerza ni siquiera de respirar.
(2) Ahora, mientras discutían, yo oía a Jesús que desde atrás de mi espalda decía:
(3) “Todas las demás sociedades conocen quien pertenece a su partido, sólo mi Iglesia no
conoce quienes son sus hijos. El primer paso es conocer quienes son aquellos que le
pertenecen, y a éstos los podéis conocer, al establecer un día una reunión en la que invitaréis a
los que son católicos a que vayan al lugar destinado para tal reunión, y ahí con la ayuda de los
católicos seglares, establecer lo que conviene hacer. El segundo paso es obligar a la confesión
a aquellos católicos que intervengan en esto, pues esta es la cosa principal que renueva al
hombre y forma los verdaderos católicos, y esto no sólo a aquellos que se encuentren presentes,
sino obligar a los que son patrones a que obliguen a sus súbditos a la confesión, y si no lo logran
por las buenas, aun con despedirlos de su servicio. Cuando cada sacerdote haya formado el
cuerpo de sus católicos, entonces podrán encaminarse a otros pasos superiores, porque el
reconocer la oportunidad del tiempo, cómo meterse en los partidos y la prudencia en exponerse,
es como la poda a los árboles, que hace producir frutos grandes y maduros, pero si el árbol no
es podado, produce, sí, un bello conjunto de follaje y de flores, pero apenas cae una helada,
sopla un viento, no teniendo el árbol humor suficiente y fuerza para sostener tantas flores para