verdadera y el verdadero bien. ¿Qué no harían algunos por tener una palabra de ti, que como
vida descienda en sus corazones? Por eso sé atenta y sigue siempre tu vuelo en mi Divina
Voluntad”.
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25-29
Marzo 8, 1929
La Creación es la banda celestial. El Fiat posee la virtud generativa.
(1) Continúo girando en los actos del Fiat Divino, y reuniendo toda la Creación, y pidiendo en
cada cosa que venga a reinar el Querer Divino sobre la tierra, las llevaba todas juntas a mi
Creador para darle la gloria de toda la Creación y decirle: “Majestad adorable, escucha, te ruego,
el cielo, las estrellas, el sol, el viento, el mar y toda la Creación, te piden que tu Fiat venga a
reinar sobre la tierra, haz que una sea la voluntad de todos”. Pero mientras esto hacía, mi
adorable Jesús saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, toda la Creación forma la banda celestial, porque cada cosa creada contiene la
luz, la potencia de mi palabra Fiat, que produce la más bella música. Y así como cada cosa
creada es diferente de las otras, así mi Querer Divino, conforme las creaba con su palabra
creadora, como las hacía diferentes una de la otra, ponía en ellas un sonido distinto, como tantas
notas para formar el más bello concierto que ninguna música terrena puede imitar. La
multiplicidad de los sonidos con las notas correspondientes es tanta, por cuantas son las cosas
creadas, así que el cielo contiene un sonido, cada estrella tiene su sonido distinto, el sol tiene
otro, y así todo lo demás. Estos sonidos no son otra cosa que la participación de la armonía
que posee mi Divina Voluntad, porque Ella en cuanto pronuncia su Fiat, poseyendo la virtud
generativa, comunicativa y fecundadora, dondequiera que se pronuncia deja sus bellas
cualidades de luz, de belleza y de armonía inalcanzable. ¿No es tal vez su virtud comunicativa
la que ha comunicado tanta belleza, orden y armonía a todo el universo, y que sólo con su soplo
alimenta a toda la Creación, manteniéndola fresca y bella como la creó? ¡Oh! si las criaturas
se hicieran alimentar por el soplo de mi Fiat Omnipotente, todos los males no tendrían más vida
en ellas, su virtud generativa y alimentadora les comunicaría la luz, la belleza, el orden y la
armonía más bella. ¿Qué cosa no puede hacer y dar mi Fiat? Todo. Ahora hija mía, conforme
tú recogías todas las cosas creadas para llevárnoslas como el homenaje más bello, para
pedirnos nuestro reino sobre la tierra, teniendo cada cosa en sí, como propiedad, las notas y el
sonido, pronto han comenzado su música, tan bella y armoniosa que nuestra Divinidad ha
escuchado con atención y ha dicho: ‘La pequeña hija de nuestro Fiat nos trae nuestra banda
celestial, y en su sonido nos dicen, venga el reino de nuestro Querer Divino sobre la tierra.’ Oh,
cómo nos suena agradable, cómo desciende hasta lo íntimo de nuestro seno divino, y todo nos
mueve a compasión por tantas criaturas sin la Vida de nuestro Fiat. ¡Ah! sólo quien vive en Él
puede mover Cielo y tierra y subir a nuestras rodillas paternas para arrancarnos un bien tan
grande, cual es el Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra”.
(3) Después de esto, seguía a la Divina Voluntad en los múltiples efectos que produce en toda
la Creación, y mi siempre amable Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, mi Fiat con un solo acto produce tantos efectos, que sostiene toda la Creación;
el acto de Él es la vida que da para formar cada una de las cosas creadas, los efectos son los
alimentos que suministra como tantos diversos alimentos a cada cosa para mantenerlas bellas
y frescas como las ha creado; así que mi Divina Voluntad es la sostenedora, la alimentadora y
la vivificadora de toda la Creación. Ahora, quien vive en mi Querer Divino, junto con Ella
sostiene, alimenta y vivifica todas las cosas creadas, es la inseparable de mi Fiat. La criatura