respecto; pero también en Nosotros está el orden extraordinario, y como somos dueños de las
leyes de toda la Creación, tenemos el derecho de cambiarlas cuando queremos. Pero si las
cambiamos debe entrar dentro una gran gloria nuestra y un bien grande a toda la Creación, no
por cosas pequeñas cambiamos nuestras leyes. Ahora hija mía, tú sabes que la obra más
grande es establecer el reino de mi Voluntad Divina sobre la tierra, hacerlo conocer, no hay bien
que la criatura pueda recibir si no lo conoce, que maravilla entonces es la tuya si hemos cedido
a la obediencia para no hacerte morir. Mucho más que tú por la conexión que tienes con mi Fiat
Divino entras en el orden extraordinario, y siendo cada conocimiento de mi Querer Divino tantas
Vidas Divinas salidas de nuestro seno, se necesitaba el sacrificio de tu vida para recibirlas y la
privación del mismo Cielo, del cual te arrancaba la obediencia. Además de esto, siendo mi
Divina Voluntad, sus conocimientos, su reinar, no sólo el más grande bien a la tierra, sino la
gloria completa a todo el Cielo, todo el Cielo rogaba que cedieras a las oraciones de quien te
ordenaba, y Yo por atención de mi Querer, mientras te abría las puertas, cedía a sus oraciones.
¿Crees tú que Yo no conozco tu gran sacrificio, tu martirio continuado de estar lejana de la patria
celestial y sólo por cumplir mi Querer en quien te ordenaba, y que este sacrificio me ha arrancado
las tantas vidas de los conocimientos de mi Fiat? Y además, se necesitaba un alma que
conociera el Cielo y cómo se hace mi Voluntad Divina en la morada celestial, para poder confiar
sus secretos, su historia, su vida, y que apreciándolos hiciera de ellos vida propia y que estuviera
dispuesta a sacrificar su vida, para hacer que otros pudiesen conocer un bien tan grande”.
(5) Jesús ha hecho silencio y yo sintiéndome sufriente me lamentaba y reprochaba a Jesús
porque no me llevaba con Él al Cielo, y Él:
(6) “Animo hija mía, falta poco de los escritos sobre mi Fiat Divino, mi mismo silencio dice que
estoy por cumplir las grandes manifestaciones del Evangelio del reino de mi Divina Voluntad.
Esto hice en el reino de la Redención, los últimos días de mi vida no agregué más, más bien me
escondí, y si alguna cosa dije era repetición para confirmar lo que había dicho, porque era
suficiente lo que había dicho para hacer que todos pudiesen recibir el bien de ser redimidos,
sólo quedaba que lo aprovecharan. Así será del reino de mi Divina Voluntad, cuando haya dicho
todo, de modo que nada pueda faltar para poder recibir el bien de conocerlo y para poder poseer
todos sus bienes, entonces no tendré más interés de tenerte sobre la tierra, quedará a ellos el
aprovecharlo”.
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25-27
Febrero 27, 1929
Cómo todos los santos son los efectos de la Divina
Voluntad, en cambio quien viva en Ella poseerá su Vida.
(1) Mi abandono en el Fiat Supremo es continuo, y mientras buscaba seguir por cuanto podía
los actos del Querer Divino, abrazando todo y a todos, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi
interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, toda la Creación, todos los santos, no son otra cosa que los efectos de mi Divina
Voluntad, Ella, si habla crea y forma las obras más bellas, cada pequeño movimiento suyo son
perfumes de prodigios que pone sobre las criaturas, su pequeño aliento arroja variedad de
bellezas sobre quien lo recibe, verdadera imagen del sol, que sólo con que invista la tierra, con
su toque de luz da las tantas variedades de los colores, de dulzuras a todas las plantas. Ninguno
puede negar que sólo conque se haga tocar por su luz, no ha recibido el bien que ella contiene.
Más que sol es mi Divina Voluntad, con solo que se hagan tocar, su toque milagroso debe
producir un bien, que perfumándolo y calentándolo con su luz le hará sentir sus benéficos efectos