pero, ¿sabes cómo vienen creados estos actos en ti? Tú, con llamarlos, con reconocerlos y
amarlos, y mi Querer con pronunciar su Fiat sobre tu llamado y sobre tu amor, forma la vida de
sus actos en ti, y es tanta la continuidad de su trabajo en ti, que no se detiene ni siquiera al verte
torturada por el dolor de mi privación, porque tiene mucho que hacer, y por eso sigue adelante,
y Yo lo dejo hacer, porque tú y Yo en todo debemos cederle el primado a nuestro Querer, por el
justo triunfo de su causa, para darle campo de formar su reino”.
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25-25
Febrero 17, 1929
El alma que vive en el Divino Querer es
inseparable de Él. Ejemplo de la luz.
(1) Estaba haciendo mi giro en los actos del Fiat Divino, pero con una opresión que me quitaba
la vida por las acostumbradas privaciones de mi dulce Jesús. Todo era fatiga y amargura
indecible, me parecía que aquella Divina Voluntad que me daba la vida y que posee mares
inmensos de luz, de alegría, de felicidad sin término, para mí se habían atravesado nubes de
opresión y de amarguras por las privaciones de Aquél que, habiendo vivido y crecido tanto
tiempo juntos, ahora su ausencia me forma las nubes para amargarme la luz y la felicidad de su
misma Divina Voluntad. ¡Oh Dios, qué pena! Pero mientras seguía los actos del Fiat Divino en
este estado, mi amado Jesús moviéndose apenas en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, no te oprimas demasiado, tú debes saber que quien vive en mi Divina
Voluntad es inseparable de Ella y de Mí. Ella es similar a la luz, la cual contiene luz, calor y
colores, los cuales, si bien distintos entre ellos, sin embargo son inseparables, la luz no puede
ni estar, ni puede tener vida sin el calor, el calor no puede tener vida sin la luz, y los colores
vienen formados por la fuerza de la luz y del calor, el uno no puede estar sin el otro, una es la
vida, una es la fuerza. La luz, el calor y los colores comienzan la vida juntos, la continúan sin
separase jamás, y si deben morir, todos de un golpe terminan la vida. Así es la inseparabilidad
del alma que vive en mi Divina Voluntad, ella es inseparable de Mí y de todos los actos de mi
Fiat Divino, ella entra en la vida de la luz y del calor de mi Querer Divino, y adquiere la vida de
su luz y de su calor, y así como su acto incesante, se puede llamar a la multiplicidad e infinitud
de sus actos, colores que produce mi Divina Voluntad, así el alma forma un solo acto con Ella.
Tú debes saber que es tal y tanta la inseparabilidad de quien vive en mi Divino Querer, que
cuando la eterna Sabiduría creaba el cielo, el sol y todo el universo, tú estabas junto Conmigo y
corrías en mi Fiat Divino como luz, calor y colores; me habría cuidado muy bien de hacer un solo
acto de mi Voluntad sin mi pequeña hija, o de quien viva en Ella, sería como si me faltase la
fuerza de la luz, del calor y de los colores, esto no me puede faltar, y por eso eres inseparable
de Mí, por eso ánimo y no te oprimas”.
(3) Entonces yo al oír esto le he dicho: “Amor mío, si esto fuera, que en todos los actos de tu
Divina Voluntad entro yo en medio, Adán antes de pecar poseía tu Fiat, así que cuando él pecó
también yo estaba, y esto no me gustaría”. Y Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, tú debes saber que en mi Divina Voluntad está el acto permisivo y el acto
querido; en la caída de Adán estuvo el acto permisivo, pero no querido por Ella; y en el acto
permisivo la luz, el calor y multiplicidad de los colores de mi Divina Voluntad se ponen a un lado
y quedan intangibles, sin mezclarse en el acto humano, en cambio en el querido forman un solo
acto y una sola cosa. ¿Queda tal vez manchada la luz del sol porque pasa sobre inmundicias?
Ciertamente que no, la luz queda siempre luz y las inmundicias quedan inmundicias, es más, la
luz triunfa sobre todo y queda intangible a todo, sea que la pisen, sea que invista las cosas más