(4) “Hija mía, ánimo, no te abatas, todo el Cielo está fijo sobre ti, y sienten por la fuerza
irresistible de mi Fiat tal unión contigo, que no pueden hacer menos que mirarte, amarte y
concurrir a todos tus actos. Tú debes saber que los ángeles, los santos, la Soberana Reina,
todos son una unidad, no otra cosa es su ser, que un acto solo de Divina Voluntad, así que no
se ve otra cosa en cada uno de ellos que Voluntad Divina, el pensamiento, la mirada, la palabra,
la obra, el paso, así que no se ve otra cosa que Fiat, Fiat, y esto constituye toda la plenitud de
la felicidad de todos los santos. Ahora, quien hace y vive en mi Voluntad en la tierra, es similar
a los habitantes del Cielo, esto es, toda una unidad, y forma un solo bloque con ellos, de modo
que si el alma viadora piensa, los santos piensan junto; si ama, si obra, aman y obran junto, hay
tal unión entre esta alma y el Cielo, que forman todos juntos un solo acto de mi Voluntad, tanto,
que todos los habitantes celestiales están a la espía para ver lo que hace la criatura en la tierra
para hacer que nada se le escape. Mi Divina Voluntad donde reina tiene su Cielo y tiene virtud
de raptar el Cielo a la tierra y la tierra al Cielo, y de formar una sola cosa. Por eso, ánimo, no te
abatas, piensa que tienes que obrar con un Querer Divino, y esto debería volverte contenta”.
+ + + +
25-24
Febrero 10, 1929
Quien vive en el Querer Divino le presta su nada, y el Fiat se
sirve de esa nada como espacio para ejercitar su creación.
(1) Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir todos los actos que el Fiat Divino ha
hecho y está continuando en ella, y no sólo eso, sino que mi pobre mente iba buscando todo lo
que el Querer Divino había hecho en Adán y en todas las generaciones, antes y después de la
Redención. Me parecía que todos los actos hechos por la Divina Voluntad, tanto en la Creación
como en las criaturas, eran más que soles a los cuales debía seguir, abrazar y hacerlos míos, y
si bien lo hacía, mi pobre corazón no podía hacer menos de sentir las torturas de la privación de
mi sumo bien Jesús, y Él, moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, en quien vive en mi Divina Voluntad y sigue sus actos, mi Fiat continua
su creación, y en cada acto de mi Fiat que la criatura sigue, Él se pone en actitud de formar sus
creaciones, y mi Fiat Divino sólo está contento cuando ve en el alma que vive en Él, alineados
y ordenados todos sus actos, como una nueva creación, y por lo tanto un nuevo cielo, un nuevo
sol, un mar más bello, una floración más sorprendente. Y después, como el acto de crear al
hombre fue el más bello, el más tierno, hecho en una hoguera de amor, el más intenso, quiere
repetir sobre la criatura que vive en mi Querer los actos que hicimos en el acto de crear al
hombre y, ¡oh! cómo se pone en fiesta mi Fiat al repetir sus actos, porque solamente en quien
vive en Él puede tener su acto de siempre crear cosas que ha hecho y cosas nuevas, porque el
alma le presta su nada escombrada, donde mi Querer se sirve de ella como espacio para crear
lo que quiere, casi como se sirvió del vacío del universo para extender el cielo, para crear el sol,
poner límites al mar, para dar lugar a la tierra de formar sus bellas floraciones. Es esta la causa
por la que tú giras en los actos de mi Fiat, y en tu mente pasan como tantas olas de luz, en las
cuales tú sigues y sientes impresa en ti, como tantas escenas, la creación del hombre en acto
de ser creado, la Reina del Cielo en acto de ser concebida, el Verbo que desciende, y tantos
otros actos hechos por mi Querer y la Potencia de mi Fiat creador que quiere siempre hacer,
siempre dar, sin cesar jamás. Por eso sé atenta, que se trata de mucho, nada menos debes
estar en acto de recibir sobre ti el acto continuado de mi Querer creante; Él no sentirá haber
cumplido su trabajo en ti si no ve todos sus actos encerrados en tu alma como testimonio y
triunfo de su reinar en ti. Por eso toda su atención es mirar si todos sus actos tienen vida en ti;
1580 sig