entendido. En cambio con mi Querer Divino es la más feliz de las criaturas, la más pacífica, la
dominadora de sí misma, porque dentro de ella corre la vena de la felicidad de mi Fiat, que sabe
convertir todas las cosas en gozos y felicidad sin fin’. Hija mía, mi único contento es ver feliz a
la criatura, y como lo que la vuelve infeliz es el querer humano, quitado éste, todas las
infelicidades terminan, no tienen más razón de existir, pero lo que hace morir todas las
infelicidades humanas es sólo mi Voluntad, delante a Ella todos los males se sienten morir, Ella
es como el sol que surge en la mañana, que tiene virtud de poner en fuga las tinieblas de la
noche, las tinieblas ante la luz mueren, no tienen más derecho de existir. Así es de mi Divina
Voluntad”.
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25-21
Enero 13, 1929
Los profetas. Cómo el reino de la Redención y el del
Fiat se dan la mano. Necesidad de que se conozca lo
que respecta al reino de la Divina Voluntad.
(1) Estaba siguiendo mi giro en los actos del Fiat Divino, y habiendo llegado al punto de
acompañar a los profetas cuando el Querer Divino manifestaba a ellos el cómo y el cuándo de
la venida del futuro Redentor, y ellos lo suspiraban con lágrimas, oraciones y penitencias, y yo
haciendo mío todo lo que ellos hacían, siendo todo esto frutos del eterno Fiat Divino, lo ofrecía
para pedir su reino sobre la tierra, pero mientras esto hacía, mi dulce Jesús moviéndose en mi
interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando un bien es universal y debe y puede llevar bien a todos, es necesario
que pueblos enteros, y si no en todos, en gran parte, sepan el bien que deben recibir, y con las
oraciones, suspiros, deseos y obras impetren un bien tan grande, de manera que el bien que
quieren quede concebido primero en las mentes, en los suspiros, en los deseos, en las obras y
hasta en los corazones, y después les viene dado en realidad el bien que suspiraban. Cuando
un bien que se debe recibir es universal, se requiere la fuerza del pueblo para conseguirlo, en
cambio cuando es individual o local, puede bastar uno para obtener el intento. Así que antes de
venir sobre la tierra y quedar concebido en el seno de la Soberana del Cielo, puedo decir que
fui concebido en las mentes de los profetas, y Yo confirmaba y daba valor a esta especie de
concepción en ellos, con mis manifestaciones del cuándo y del cómo debía venir sobre la tierra
para redimir al género humano. Y los profetas, fieles ejecutores de mis manifestaciones, hacían
de heraldos, manifestando con sus palabras a los pueblos lo que Yo había manifestado de mi
venida a la tierra y concibiéndome en las palabras de ellos hacían volar de boca en boca la
noticia de que el Verbo quería venir a la tierra, con esto no sólo quedaba concebido en la palabra
de los profetas, sino también quedaba concebido en la palabra del pueblo, de modo que todos
hablaban de ello y rogaban y suspiraban al futuro Redentor. Y cuando fue difundida en los
pueblos la noticia de mi venida sobre la tierra, y un pueblo casi entero, a cuya cabeza estaban
los profetas, rogaba, suspiraba con lágrimas y penitencias quedando en la voluntad de ellos
como concebido, entonces hice venir a la vida a la Reina en la cual debía concebirme en
realidad, para hacer el ingreso en un pueblo que desde hacía cuarenta siglos me suspiraba y
me deseaba. Qué delito no habrían cometido los profetas si hubiesen ocultado, escondido en
ellos mismos mis manifestaciones sobre mi venida, habrían impedido mi concepción en las
mentes, en las oraciones, palabras y obras del pueblo, condición necesaria para que Dios
pudiera conceder un bien universal, como era mi venida a la tierra.
1577 sig