(4) Después de esto estaba pensando en el dolor acerbo que sufrió el niñito Jesús en la
circuncisión, apenas ocho días de nacido y se somete a un corte tan doloroso, y Jesús
moviéndose en mi interior ha agregado:
(5) “Hija mía, en la primera época de su vida, Adán, pecando, hizo una herida a su alma, por
donde salió mi Divina Voluntad y por donde entraron las tinieblas, las miserias, las debilidades,
que formaron la polilla a todos los bienes del hombre. Así que si bienes tiene sin mi Divina
Voluntad, si acaso los tiene, son bienes apolillados, podridos, sin sustancia, por tanto sin fuerza
y sin valor. Y Yo que lo amo tanto, en los primeros días de mi vida acá abajo quise someterme
a la circuncisión, sufriendo un corte durísimo, que me arrancó mis lágrimas infantiles, y en esta
herida Yo abría las puertas a la voluntad humana, para hacerlas reentrar de nuevo en la mía, a
fin de que esta mi herida sanase la herida de la voluntad humana y encerrara de nuevo mi Fiat
Divino en ella, el cual le habría quitado la polilla, las miserias, las debilidades, las tinieblas, y en
virtud de mi Fiat Omnipotente todos sus bienes quedarían rehechos y restablecidos. Hija, desde
que fui concebido y desde los primeros días de mi nacimiento, Yo me ocupaba del reino de mi
Divina Voluntad, y en cómo ponerlo a salvo en medio a las criaturas; mis suspiros, mis lágrimas,
mis sollozos repetidos, mis penas, todo era dirigido a restablecer el reino de mi Fiat sobre la
tierra, porque sabía que por cuantos bienes le hubiera dado, el hombre no habría sido jamás
feliz, ni poseído plenitud de bienes y de santidad, ni con la divisa de su creación que lo constituye
rey y dominador, sino que es siempre el hombre siervo, débil, miserable. En cambio con mi
Voluntad y con hacerla reinar en medio a ellos, le habría dado de un solo golpe de fortuna todos
los bienes, su morada real y su dominio perdido. Han pasado cerca de veinte siglos y no he
cesado, mis suspiros duran aún, y si tantos conocimientos de mi Divina Voluntad te he
manifestado, no son otra cosa que mis lágrimas hablantes y los caracteres imborrables de mis
penas y suspiros, que formando palabras se manifiestan a ti, para hacerte poner sobre el papel,
con los modos más tiernos y convincentes lo que respecta a mi Querer Divino y cómo quiere
reinar como en el Cielo así en la tierra. Así que nuestra parte Divina ha decidido con decretos
incancelables e imborrables, que nuestra Divina Voluntad venga a reinar sobre la tierra, y no
hay quien nos aparte, y como señal de esto hemos enviado del Cielo el ejército de sus
conocimientos, si esto no fuera, no valdría la pena poner en riesgo los tantos valores de una
Voluntad Divina, y así como por tantos siglos han estado escondidos al hombre, así podrían
continuar. Ahora esperamos la parte de las criaturas, que tardan aún en decidirse,
especialmente aquellos que difieren el ocuparse en hacer conocer los secretos de mi Querer
Divino y el gran bien de sus conocimientos. Voluntad humana, cómo me eres ingrata, espero tu
decisión para darnos el beso y darte el reino que te he preparado, ¿y tú difieres aún? Hija mía,
ruega y por parte tuya no pongas ningún obstáculo a un bien tan grande, que será el desahogo
más grande de nuestro Amor”.
+ + + +
25-20
Enero 6, 1929
Multitud de gente que no ha llegado a debida estatura porque
está fuera de la heredad del Fiat Divino. Donde está el Fiat
Divino está la fuerza comunicativa de los bienes divinos.
(1) Continúo mi habitual abandono en el Fiat Divino, y mientras seguía sus actos veía una
multitud de gente, todos de baja estatura, mal nutridos, enfermizos, raquíticos y algunos
llagados; en esta multitud no había ni frescura infantil, ni belleza de edad juvenil, ni dignidad de
hombre maduro, parecía una revoltijo de gente sin régimen, sin alimentos suficientes,
1575 sig