quien debería ocuparse y tener prisa y no lo hace, impide que los frutos de este árbol formen
sus partos de luz y el gran bien de esta luz. Así que tú debes consolarte de tus torturas y
martirios, porque entre tú y Yo estamos en orden, ni Yo habría tolerado ninguna sombra de
oposición a mi Voluntad en ti, habría sido mi más grande dolor, ni habría podido decir: ‘La
pequeña hija de mi Querer me ha hecho don de su querer y Yo le he hecho don del mío’.
Mientras que este intercambio de voluntades es una de las más grandes alegrías mías y tuyas,
y si culpa hay, es de quien descuida. Por eso no te quieras afligir ni fastidiarte por las preguntas
que hacen, Yo estaré en ti para suministrarte la luz y las palabras que se necesitan, tú debes
saber que esto es más interés mío que tuyo”.
(3) Después seguía pensando en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, en Nosotros, en nuestra Divinidad, basta un solo acto para hacer todo, aquel
acto es voluntad, pensamiento, palabra, obra y paso. Así que un solo acto nuestro es voz que
habla, es mano que obra, es pie que camina, y que envolviendo todo, si la criatura piensa, obra,
habla y camina, es la virtud de nuestro acto único que haciendo eco en cada acto de criatura
comunica el bien del pensamiento, de la palabra y de todo lo demás, por eso se puede decir que
somos el portador de todas las criaturas y de todos sus actos. ¡Oh, cómo nos sentimos
ofendidos cuando nuestro porta voz, pensamiento, obra y paso, no sólo no es hecho para
Nosotros sino para ofendernos, las criaturas se sirven de nuestros mismos actos para formar
las armas para herirnos! ¡Ingratitud humana, cómo eres grande!
(5) Ahora, quien hace y vive en nuestro Querer Divino se une a nuestro acto único, y formando
un solo acto de voluntad con Nosotros, corre junto con nuestro acto, y junto con Nosotros se
hace pensamiento, voz, obra y paso de todos, y ¡oh! cómo gozamos que nuestra virtud
invistiendo a la pequeñez humana la hace junto con Nosotros portadora de todos los actos de
las criaturas, y ella se sirve de todos nuestros actos para formar armas, no para herirnos sino
para defendernos, para amarnos y para glorificarnos; así que la llamamos nuestra guerrera que
defiende nuestros derechos”.
(6) Después de esto estaba siguiendo al Fiat Divino en la Creación, sentía que todo quería
hacer mío, el sol para darle la gloria de la luz y del calor, el mar para darle la gloria de aquel
murmullo que jamás cesa, todo quería en mi poder para poder decir: “Todo me has dado y todo
te doy”. Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi amado Jesús moviéndose en mi interior
me ha dicho:
(7) “Hija mía, cómo es bello el vivir en mi Querer, tu eco llega a todas partes, donde se
encuentra mi Voluntad Divina que está por doquier, allá llega el tuyo, así que tu eco resuena en
el sol, en el mar, en el viento, en el aire, y penetrando hasta en el Cielo lleva a tu Creador su
misma gloria, amor y adoración; y mi Voluntad Divina no se siente sola en todas las cosas
creadas, tiene la compañía del eco de quien vive en mi Querer Divino, y se siente dar todo el
amor, la gloria que ha esparcido en toda la Creación”.
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