querer humano. La primera hace descender no sólo el Sol de mi Divina Voluntad en su alma,
sino a todo el Cielo, así que con este Sol posee el día perenne, día que jamás tiene ocaso,
porque la luz tiene virtud de poner en fuga las tinieblas. Entonces, con este Sol no puede estar
la noche de las pasiones, la noche de las debilidades, de las miserias, de las frialdades, de las
tentaciones, y si se quisieran acercar para formar las estaciones del alma, este Sol con sus rayos
pone en precipitosa fuga a todas las noches y dice: ‘Aquí estoy Yo, y basta, mis estaciones son
estaciones de luz, de paz, de felicidad y de floritura perenne.’ Ella es la portadora del Cielo en
tierra. En cambio para quien no hace mi Divina Voluntad y no vive en Ella, es más noche que
día en su alma, está sujeta a las estaciones y a largos tiempos lluviosos que la vuelven siempre
turbada y agitada, o bien a largas sequías, tanto, que llega a faltarle los humores vitales para
amar a su Creador, y el mismo Sol de mi Divina Voluntad, siendo que no vive en ella, no es libre
de poder darle todo el bien que posee. ¿Ves qué significa poseer mi Querer Divino? Es poseer
la fuente de la vida, de la luz y de todos los bienes; en cambio quien no lo posee es como tierra
que goza los efectos de la luz, y ciertas tierras que a duras penas quedan iluminadas, pero sin
efectos”.
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25-12
Diciembre 8, 1928
Por qué toda la Creación festejó la Concepción de la Soberana Reina.
Cómo la Virgen espera en sus mares a sus hijas para hacerlas reinas.
Verdadero nombre de la Fiesta de la Inmaculada Concepción.
(1) Estaba pensando: ¿Por qué toda la Creación exultó de alegría y festejó tanto a la
Inmaculada Reina en su Inmaculada Concepción? Y mi siempre amable Jesús moviéndose en
mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿quieres saber el por qué? Porque la Divina Voluntad tuvo el principio de su
Vida en la niña Celestial, por lo tanto, el principio de todos los bienes en todas las criaturas. No
hay bien que en mi Divina Voluntad no comience, descienda y ascienda a su fuente. Entonces,
esta Celestial niña habiendo comenzado su vida en el Fiat Divino desde su Inmaculada
Concepción, y siendo Ella de la estirpe humana, con mi Voluntad adquirió la Vida Divina y con
su humanidad poseía el origen humano. Entonces tuvo la potencia de unir lo divino y lo humano
y dio a Dios lo que el humano no le había dado y negado, cual era su voluntad, y dio a los
hombres el derecho de poder ascender a los abrazos de su Creador. Con la potencia de nuestro
Fiat que tenía en su poder ataba a Dios y a los hombres. Así que toda la Creación, Cielo y tierra,
y hasta el infierno, sintieron en la Inmaculada Concepción de esta Virgen niña, recién nacida
apenas en el seno de su mamá, la fuerza del orden que Ella ponía en toda la Creación, con mi
Voluntad se hermanaba con todos, se abrazaba con todos, amaba todo y a todos, y todos la
suspiraban, la amaban y se sentían honrados de adorar en esta privilegiada criatura a la Divina
Voluntad. ¿Cómo no debía festejar toda la Creación, pues hasta entonces el hombre había sido
el desorden entre todas las cosas creadas, ninguno había tenido el coraje, el heroísmo de decir
a su Creador: ‘No quiero conocer mi voluntad, te la entrego en don, quiero por vida solamente
a tu Querer Divino?’ En cambio esta Virgen Santa donó su voluntad para vivir de la Divina, y
por eso toda la Creación sintió la felicidad del orden que por su medio le venía restituida, e
hicieron competencia el cielo, el sol, el mar y todos, para honrar a Aquélla que poseyendo mi
Fiat, daba el beso del orden a todas las cosas creadas; y mi Querer Divino le ponía en la mano