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Noviembre 10, 1928
Quien vive en el Querer Divino tiene su mar y encerrando todo,
conforme reza murmura el cielo, el sol y las estrellas. Bendiciones
de Jesús. Competencia y fiesta de todos al bendecir a la pequeña
hija del Divino Querer.
(1) Después de haber pasado varios días de privación de mi dulce Jesús, mi pobre corazón
no podía más, lo sentía deshecho y recordaba a lo vivo sus tantas visitas, su amable presencia,
su belleza raptora, la suavidad de su voz, sus tantas bellas lecciones, eran tantos recuerdos que
me herían, me destrozaban y me hacían suspirar, cansada como pobre peregrina de mi largo
camino, por la patria celestial y decía entre mí: “Todo ha terminado, no oigo más que un
profundo silencio, y no veo más que un mar inmenso que debo recorrer sin detenerme jamás,
para pedir dondequiera y en todas partes el reino de la Divina Voluntad”. Y cansada me he
puesto a hacer mi acostumbrado giro para seguir sus actos, y mi dulce Jesús moviéndose en mi
interior me ha estrechado entre sus brazos para darme fuerza y me ha dicho:
(2) “Hija mía, así como el mar murmura continuamente, así oigo en ti el mar de mi Fiat Divino,
y tú con tu oración formas tu continuo murmullo en su mar, y mientras murmura, ahora encierras
el sol y murmura luz; ahora encierras el cielo, y conforme murmura encierras las estrellas; ahora
encierras el viento y murmura gemidos y gritos de amor; ahora encierras la tierra y murmura
flores. Así que en tu murmullo, ahora haces correr luz, ahora cielo, ahora estrellas, ahora viento
y corren lamentos de amor, gemidos inenarrables de corazón herido y gritos de delirios de amor
no apagado, y ahora corren todas las florituras creadas por Mí. ¡Oh, cómo es bello mi, y tu mar!
¡Oh, cómo queda atrás el mar de la tierra, porque él murmura pero no encierra en su murmullo
al cielo, al sol, al viento y a todo, sino sólo los peces, en cambio el mar de mi Querer y el murmullo
de tu oración en Él, encierra todas mis obras, porque mi Voluntad Divina, el cielo, el sol, las
estrellas, el mar, y todo lo demás, lo tiene todo en Sí, como en su propio puño, y murmurando
con tu oración en Ella las encuentras todas. Y así como el mar además de su murmullo continuo
forma sus olas altísimas, así tú en el mar de mi Querer Divino, además del murmullo continuo
de tu oración, cuando concentras mayormente tus ansias, tus suspiros porque quieres el reino
de mi Divina Voluntad, formas las olas altísimas de luz, de estrellas, de gemidos y de flores,
cómo son bellas estas olas, y Yo desde este tabernáculo oigo tu murmullo, el fragor de tus olas
que vienen a descargarse en mi mar, y como aquí en el tabernáculo tengo mi mar donde
murmuro continuamente con mis oraciones, sintiendo venir tus olas, uno tu mar y el mío que ya
es uno solo y vengo a murmurar junto contigo, y en este tabernáculo no me siento más solo,
tengo mi agradable compañía y murmuramos juntos, y en nuestro murmullo se escucha: ‘Fiat,
Fiat, Fiat, sea Él conocido, restablecido su reino sobre la tierra”. Hija mía, el vivir en mi Querer,
el rezar en Él, es transportar el Cielo a la tierra y la tierra al Cielo, por eso es nuestro verdadero
y total triunfo, nuestra victoria, nuestras conquistas divinas. Por eso seme fiel y atenta”.
(3) Después de esto se daba la bendición con el Santísimo Sacramento, la cual tengo el bien
en este último periodo de mi vida acá abajo, que espero que termine cuanto antes este mi largo
exilio, de recibirla todos los días, y mi amable Jesús, en el acto en que se daba la bendición se
ha movido en mi interior y me ha dicho:
(4) “Hija mía, te bendigo, pero no estoy contento con bendecirte Yo solo, por eso llamo a todos
junto Conmigo: Al Padre y al Espíritu Santo, a toda la corte celestial, a fin de que bendigan junto
Conmigo a la pequeña hija de mi Querer Divino. Donde reina mi Voluntad, Cielos y tierra, todos
sienten una fuerza potente de unirse Conmigo y de hacer lo que hago Yo, para concentrar sobre
ella todos los bienes que mi Divina Voluntad contiene; por eso en cuanto ven que Yo te bendigo,
todos se ponen a bendecirte, así que en el Cielo hay una competencia, una especie de fiesta en