reentrar en ella todo este ejército divino, todos los actos nuestros salidos de Nosotros en la
Creación, Redención y Santificación por amor de ellas, reentrarán en las criaturas y mi Divina
Voluntad asimilada y consumada en ellas se sentirá triunfante y reinará dominante junto con
nuestro ejército divino. Por eso Yo no hago otra cosa en ti que hacerte beber a sorbos
continuamente todo lo que por Nosotros se hizo y se hace en la Creación, Redención y
Santificación, para poder decir de nuevo como dije en la cruz: ‘Todo está consumado, no tengo
otra cosa qué hacer para redimir al hombre’. Así repetirá mi Voluntad: ‘Todo lo he consumado
en esta criatura, de modo que todos nuestros actos han sido encerrados en ella, no tengo otra
cosa que agregar, todo lo he consumado para que el hombre fuese restaurado y el reino de mi
Divina Voluntad tenga su vida y su régimen como en el Cielo así en la tierra’.
(3) ¡Oh! si tú supieras cuántos trabajos estoy haciendo en el fondo de tu alma para formar
este primer reino a mi Divina Voluntad, porque cuando haya hecho el primero, de una pasará a
la otra, de modo que mi reino será poblado más que todos los demás. Así que, es tanto mi amor
en el formar este reino mío, que quiero encerrar en el alma donde debe reinar mi Divino Querer
todo lo que Yo mismo hice en la Redención, lo que hace la Soberana Reina, agrega también lo
que hicieron y hacen todos los santos, nada debe faltar en ella de todas nuestras obras, y para
hacerlo pongo en movimiento toda nuestra potencia, sabiduría y amor”.
(4) Después de esto estaba pensando en la fiesta de hoy, esto es la fiesta de Cristo Rey, y mi
dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(5) “Hija mía, la Iglesia no hace otra cosa que intuir lo que debe conocer sobre mi Divina
Voluntad y cómo debe venir su reino. Por eso esta fiesta es el preludio del reino de mi Fiat
Divino. Así que la Iglesia no está haciendo otra cosa que honrar a mi Humanidad con aquellos
títulos que con justicia se me deben, y cuando me hayan dado todos los honores que me
convienen, pasará a honrar y a instituir la fiesta al reino de mi Divina Voluntad, por la cual mi
Humanidad estaba animada. La Iglesia va poco a poco, y ahora instituye la fiesta a mi corazón,
ahora consagra con toda solemnidad el siglo al Cristo Redentor, y ahora pasa con más
solemnidad a instituir la fiesta al Cristo Rey. Cristo Rey significa que debe tener su reino, debe
tener pueblos dignos de tal Rey, ¿y quién podrá formarme este reino sino mi Voluntad?
Entonces sí podré decir: ‘Tengo mi pueblo, mi Fiat me lo ha formado.’ ¡Oh, si las cabezas de
la Iglesia conocieran lo que te he manifestado sobre mi Divina Voluntad, lo que quiero hacer,
sus grandes prodigios, mis ansias, mis latidos dolientes, mis suspiros angustiosos porque quiero
que mi Voluntad reine, que haga felices a todos, restablezca a la familia humana, en esta fiesta
de Cristo Rey sentirían no ser otra cosa que el eco secreto de mi corazón, que haciendo eco en
el de ellos para atraer su atención y reflexión, sin saberlo me instituyen la fiesta de Cristo Rey.
Cristo..., Rey, ¿y su verdadero pueblo dónde está? Y dirían: Apresurémonos a hacer conocer
su Voluntad Divina, hagámosla reinar a fin de que demos el pueblo a Cristo que hemos llamado
Rey, de otra manera lo habremos honrado con el nombre, pero no con los hechos”.
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25-6
Noviembre 4, 1928
La verdad es luz que parte de Dios y se
fija en la criatura. Bendiciones de Jesús.
(1) Mi pobre inteligencia se siente como raptada por la luz del Fiat Divino, pero esta luz no
lleva sólo calor y luz, sino que es portadora de vida, la cual, concentrándose en el alma forma
en ella su vida de luz, de calor y del centro renace la Vida Divina. Cómo es bello ver que la luz
del Eterno Querer tiene virtud de hacer renacer en el corazón de la criatura la Vida de su
Creador, y tantas veces por cuantas veces esta Divina Voluntad se abaja para hacer conocer a