íntimos secretos de los escondites divinos, y como dueña los toma y los da a su Creador y, ¡oh!
cuántas cosas pone en movimiento, las hace surgir y pone en acto todas las obras divinas, y
ahora hace una música divina, ahora hace una escena de las más bellas y conmovedoras, ahora
pone en movimiento todo su amor y haciéndolo resurgir forma una escena encantadora toda de
amor a su Creador; así que ella es la renovadora de todas las alegrías y felicidad a su Creador.
Mira, en cuanto tú querías darme los besos de la Mamá Reina, los has puesto en movimiento y
han corrido a besarme. Para quien vive en mi Divina Voluntad sucede como a una persona que
entrase en un palacio real, el rey que lo habita tiene salones de conciertos musicales, objetos
para formar las escenas más bellas, obras de arte de variada belleza; ahora, la persona que
entra se sienta en el salón del concierto musical y toca, el rey seducido por el sonido corre y va
a oír la sonata. Ahora, aquella persona viendo que el rey goza, pone en movimiento los objetos
y pone en campo la escena, el rey queda raptado y si bien sabe que son cosas suyas, pero
aquella persona las ha puesto en movimiento para darle placer. Así es para quien vive en mi
Fiat Divino, entra en el palacio real de su Padre Celestial, y encontrando tantas variedades de
bellezas las pone todas en movimiento, para regocijar, hacer feliz, amar a Aquél que la ha puesto
dentro, y así como no hay bien que no posea mi eterno Querer, así no hay alegría, amor, gloria,
que el alma no pueda dar a su Creador y, ¡oh! cómo nos es agradable el ver a esta afortunada
criatura en el palacio real de nuestro Querer Divino, que todo quiere tomar, todo quiere poner
en movimiento, todo quiere tocar, parece que no está contenta si no toma todo para darnos todo,
hacernos las fiestas y renovarnos nuestras alegrías y felicidad. Y al verla le damos la bienvenida
y Nosotros mismos le decimos: ‘Hija amadísima, pronto, pronto, tócanos una cancioncita divina,
repítenos una escena conmovedora de amor, renuévanos nuestra felicidad.’ Y ella, ahora nos
renueva las alegrías de la Creación, ahora las de la Soberana Reina, ahora las de la Redención,
y termina siempre con su, y nuestro agradable estribillo: Tu Querer sea conocido y reine como
en el Cielo así en la tierra”.
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25-5
Octubre 28, 1928
Todo lo que ha sido hecho por Dios no ha sido tomado por la
la criatura. Trabajos de Jesús. La fiesta de Cristo Rey, preludio
del reino de la Divina Voluntad.
(1) Estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino para seguir todos sus actos, y mi dulce Jesús
haciéndose oír en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que ha sido hecho por nuestra Divinidad, tanto en la Creación como en
la Redención y Santificación, no todo ha sido absorbido por la criatura, pero todo está en mi
Divina Voluntad en acto expectante para darse a las criaturas. Si tú pudieses ver todo en mi
Fiat Divino, encontrarías un ejército de actos nuestros salidos de Nosotros para darlos a las
criaturas, pero como no reina nuestro Querer, no tienen espacio donde ponerlos ni capacidad
de recibirlos. Esta milicia divina, desde hace veinte siglos está esperando ponerse en oficio de
ejercicio para llevar a las criaturas los dones, las indumentarias, las alegrías y las armas divinas
que cada acto nuestro posee, para hacer junto con ellos un solo ejército divino, una milicia
celestial. Ahora, para hacer que el reino de nuestro Querer Divino reine en medio a las criaturas,
es necesario que la criatura absorba en sí todos estos actos de la Divinidad hechos por amor de
ella, y los absorba tanto en sí misma, de encerrar en sí todo lo que posee mi Fiat, asimilándolos
y consumándolos en sí misma. Así que mi Divina Voluntad consumada en la criatura, hará
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