estaba oprimido por el peso de todas las almas y de todos los pecados, aquí, en cada hostia,
por cuan pequeña sea, siento el peso enorme del fardo de los pecados de cada una de las
criaturas, y mientras me siento aplastado bajo la enormidad de tantas culpas, no me canso,
porque el verdadero amor no se cansa jamás y quiere vencer con los sacrificios más grandes,
quiere exponer su vida por quien ama, es por esto que continúo mi Vida, desde mi concepción
hasta que morí, en cada hostia sacramental.
(6) Ahora quiero decirte el agrado que siento porque te tengo cerca de mi tabernáculo, bajo
mis miradas sacramentales, y la analogía que hay entre Yo y tú. Mira, Yo estoy aquí escondido
bajo el imperio de mi Voluntad Divina, ¡ah!, es propiamente Ella, su Potencia, lo que contiene el
prodigio de esconderme en cada hostia con la consagración. Tú estás en tu lecho, sólo por
imperio de mi Fiat, ¡ah! no son los males corporales los que te tienen impedida, no, sino sólo mi
Voluntad que así quiere, que formando de ti un velo me esconde a Mí y me forma una hostia
viva, un tabernáculo viviente. Yo aquí, en este tabernáculo, ruego continuamente, ¿pero sabes
tú cuál es mi primera petición? Que mi Voluntad sea conocida, que su imperio que me tiene
escondido impere sobre todas las criaturas y reine y domine en ellas, porque entonces mi Vida
Sacramental tendrá su fruto completo, el cumplimiento de tantos sacrificios, el restablecimiento
de mi Vida en las criaturas, cuando mi Voluntad sea conocida y forme en ellas su reino. Y estoy
aquí escondido haciendo tantos sacrificios, para esperar el triunfo, el reino de mi Divina
Voluntad. También tú ruegas, y haciendo eco a mi plegaria oigo tu continuo decir, poniendo en
movimiento todos mis actos y a todas las cosas creadas, y a nombre de todos y de todo, me
pides que mi Voluntad sea conocida y forme su reino; tu eco y el mío es uno solo y una sola
cosa pedimos, que todo regrese en el Eterno Fiat, que le sean restituidos sus justos derechos.
Mira entonces cuánta analogía hay entre tú y Yo, pero lo más bello es que lo que quiero Yo, lo
quieres tú, estamos los dos sacrificados por una causa tan santa, por eso tu compañía me es
dulce y en tantas penas que sufro me vuelve feliz”.
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25-4
Octubre 25, 1928
El alma que vive en el Fiat hace surgir y pone en campo todas
las obras divinas. Ejemplo. La bienvenida del Padre Celestial.
(1) Mi pequeña y pobre mente me la siento como fija en el Fiat Divino, siento toda la fuerza
del dulce encanto de la luz de sus verdades, las encantadoras escenas de todos los prodigios y
variedad de bellezas que Él contiene, y aunque quisiera pensar en otra cosa, me falta el tiempo
para hacerlo, porque el mar del Querer Divino murmura siempre, y su murmullo ensordece,
enmudece a todas las otras cosas y me tiene dentro de su mar para murmurar junto con él. ¡Oh
potencia, oh dulce encanto del eterno Querer, cuán admirable y amable eres! Quisiera que
todos murmurasen junto conmigo, y pedía a la Soberana Reina que me diera el murmullo de su
amor, de sus besos, para dárselos nuevamente a Jesús, porque había recibido la comunión y
sentía que para complacerlo quería darle los besos de su Mamá. Y mi siempre amable Jesús
moviéndose y haciéndose sentir en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que hizo la Reina del Cielo, todo está en aquel Fiat Divino, el cual tuvo
la gloria, el honor de poseerlo, se puede decir que todos sus actos están incluidos en el mar
interminable del Querer Divino y nadan en él como nadan los peces en el mar; ahora, el alma
que vive en Él hace surgir no sólo todos los actos de mi Mamá Celestial, sino que hace surgir
de nuevo y pone en campo todas las obras de su Creador. Sólo quien vive en mi Querer puede
sentarse a la mesa divina, puede abrir todos sus tesoros, puede entrar en el sagrario de los más