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I. M. I.
In Voluntate Dei. Deo Gratias
25-1
Octubre 7, 1928
Apertura de la casa de la Divina Voluntad en Corato; entrada de Luisa
en ella. Similitud del nacimiento de Jesús en Belén. La lámpara
Eucarística y la lámpara viva de quien hace la Divina Voluntad.
La prisionera cerca del Divino Prisionero. Agradecimiento
de Jesús por tal compañía.
(1) Mi Jesús, vida de mi pobre corazón, Tú que sabes en qué amargura me encuentro, ven en
mi ayuda, arrolla en tus llamas a la pequeña recién nacida de tu Querer Divino, a fin de que me
des la fuerza para poder comenzar otro volumen y tu Fiat Divino eclipse mi mísera voluntad, a
fin de que no tenga más vida y la reemplace tu Voluntad Divina, y Ella misma escriba con los
caracteres de su luz lo que Tú, amor mío, quieres que escriba. Y para no equivocarme,
sugiéreme Tú las palabras, y sólo que Tú aceptes comprometerte a serme palabra,
pensamiento, latido, y a conducir mi mano con la tuya, puedo hacer el sacrificio de regresar a
escribir lo que Tú quieres. Jesús mío, estoy aquí cerca del tabernáculo de amor, de aquella
puertecita adorada que yo tengo el gran honor de mirar, siento tus fibras divinas, tu corazón
palpitando, que en cada latido hace salir llamas, rayos de luz interminable, y en aquellas llamas
oigo tus gemidos, tus suspiros, tus súplicas incesantes y tus repetidos sollozos porque quieres
hacer conocer tu Voluntad para dar su Vida a todos, y yo me siento consumir junto Contigo y
repetir lo que haces Tú. Por eso te ruego que mientras Tú me miras a mí desde dentro del
tabernáculo, y yo te miro a Ti desde dentro de mi lecho, refuerces mi debilidad a fin de que
pueda hacer el sacrificio de continuar escribiendo.
(2) Ahora, antes de decir lo que me ha dicho Jesús, debo hacer un pequeño paréntesis, que
aquí en Corato se ha fundado una casa querida e iniciada por el padre canónigo Annibale Maria
di Francia, de venerable memoria, la cual, sus hijos, fieles a la voluntad de su fundador, han
seguido y dado el nombre de casa de la Divina Voluntad, como lo quería el venerable padre, el
cual quería que yo entrase en dicha casa, y sus hijos e hijas por su bondad, el primer día que la
han abierto, las reverendas madres han venido por mí y me han conducido a una habitación,
donde abriendo la puerta de dicha habitación yo veo el tabernáculo, escucho la santa misa,
estoy propiamente bajo la mirada de mi Sacramentado Jesús. ¡Oh! cómo me siento feliz, porque
de ahora en adelante, si Jesús quiere que continúe escribiendo, escribiré siempre poniendo un
ojo al tabernáculo y el otro al papel donde escribo. Así que te ruego amor mío que me asistas
y dame la fuerza de cumplir el sacrificio que Tú mismo quieres.
(3) Ahora, debiéndose abrir esta casa, se veían personas, religiosas, niñas, un ir y venir de
gente, todos en movimiento. Yo me sentía toda impresionada, y mi dulce Jesús moviéndose en
mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, este núcleo de gente que tú ves todo en movimiento por la apertura de la casa
de mi Divina Voluntad, es símbolo de aquel núcleo de gente cuando quise nacer en Belén, y los
pastores iban y venían para visitarme a Mí, pequeño niño, esto señalaba a todos la certeza de
mi nacimiento; así este núcleo de gente todo en movimiento, señala el nuevo nacimiento del
reino de mi Divina Voluntad. Mira cómo todo el Cielo hace eco a mi nacimiento, el cual, los
ángeles festejándolo, me anunciaron a los pastores y poniéndolos en movimiento los hacían ir
38 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
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