concurrieron, fue como consecuencia, pero no como finalidad, y si no obtenemos el fin, es para
Nosotros como si nada hubiésemos hecho, y como todas las cosas creadas fueron hechas para
el hombre y el hombre para Nosotros, he aquí que por necesidad de amor, por derecho de
justicia, por honor y decoro nuestro y de todas nuestras obras y para cumplimiento de nuestra
finalidad, queremos que nuestra Voluntad Divina reine en el hombre como principio, vida y fin
de todo su ser. Si tú supieras cuánto sufre mi Fiat al mirar al hombre, lo mira y dice en su dolor:
‘Lo hice con mis manos creadoras, es obra mía, es él en quien tanto me deleité al crearlo, y sin
embargo no estoy dentro de él, como en mi reino, rompió mi sello y poniéndome fuera me
destruyó la finalidad por la cual le di la vida’. Mira entonces cómo es de absoluta necesidad el
que mi Voluntad Divina sea conocida y reine, y hasta en tanto que esto no sea, nuestras obras
más bellas no pueden producir en provecho del hombre los bienes que contienen, la misma obra
de la Creación está sin cumplimiento”.
(5) Después pensaba: “¿Y por qué mi amado Jesús no habla tan frecuentemente como antes
sobre su mismo Fiat?” Y Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, es nuestra costumbre dar poco a poco las verdades que queremos manifestar,
porque la criatura es incapaz de recibir juntas en su alma todas nuestra verdades, y al mismo
tiempo nos servimos de esto para hacer madurar en ella la vida de la verdad que hemos
manifestado, y tomando sumo deleite al ver en la criatura maduradas las obras bellas que
producen la vida de nuestras verdades, nos sentimos atraídos por la belleza de nuestras
manifestaciones a manifestar otras verdades, y por eso damos el tiempo, para tener tiempo y
ocasión de tomar el deleite de hacer otras comunicaciones. ¿No hicimos lo mismo en la
Creación? Podíamos crear todo junto y con un solo Fiat todo lo que existe, pero no lo hicimos;
cuando nuestro Fiat se pronunciaba y salían nuestras obras, Nosotros nos deleitábamos en
mirar la belleza y magnificencia de nuestras obras, y éstas nos atraían para pronunciar otros
Fiat para formar otras obras bellas. Así estoy haciendo contigo, ¿no sabes tú que lo que
respecta a mi Divina Voluntad, a su reino, no es otra cosa que el seguimiento de la Creación,
narración que debería haber sido hecha al hombre si no hubiese pecado, y hubiera poseído el
reino del Fiat? Pero como rechazó mi Voluntad Divina, interrumpió la narración de la historia de
mi Voluntad, mucho más que no había más razón para hacerla, no poseyendo más su reino. Y
después de tantos siglos ha retomado su narración para hacerse conocer, señal de que quiere
dar su reino, por eso lo que te manifiesto acerca de mi Divina Voluntad no es otra cosa que un
seguimiento, y seguir el principio de la Creación para narrar la Vida de la Divina Voluntad”.
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24-47
Septiembre 28, 1928
Quien vive en el Querer Divino puede formar la luz. Cada verdad
acerca de Él contiene una felicidad distinta la una de la otra.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino es continuo, me parece que Él no me deja ni siquiera un
instante, y yo sintiendo en mí y sobre de mí su luz, su fuerza creadora, su Vida que mientras
está en mí tiene siempre qué darme, ¿y qué cosa me da? Me da siempre nueva luz, nueva
fuerza creadora, nuevo crecimiento de su misma Vida, de modo que me siento como una
esponja empapada de Voluntad Divina, y a pesar de que mi dulce Jesús me tiene casi privada
de su adorable presencia, o a lo más se presenta como algún rayo fugitivo, la luz de su Fiat
Divino no me deja jamás, y si mi pobre corazón se siente en acto de sofocarse por el dolor de
estar privada de Jesús, la luz del Fiat dardea más fuerte y me eclipsa el dolor, y sintiéndome