inseparable de Él me hace seguir sus actos divinos. Después, mientras seguía los actos del
Querer Divino, mi amado y sumo bien Jesús, saliendo de dentro de la luz de su Fiat me ha dicho:
(2) “Hija mía, en cuanto el alma se pone en acto de hacer su acto en mi Divina Voluntad, se
pone en la fuente de la luz de Ella y ahí forma su luz, y si tú supieras qué significa poder formar
la luz, qué gloria, qué honor, que la criatura adquiera la virtud de poder formar la luz; a ninguno
le es dado el poder formar la luz, sólo para quien vive en mi Querer Divino, porque Él nutre al
alma de luz y ella, nutriéndose de luz adquiere el don y la propiedad natural de formar la luz y,
¡oh! cómo es deleitable para Nosotros el ver que la criatura, en la fuente de nuestra luz forma la
suya para dárnosla y decirnos: ‘Majestad Adorable, luz eterna Tú eres y luz me das, y yo te
llevo mi pequeña luz como el más grande homenaje, el amor más intenso que exprimiendo la
esponja de mi pequeño ser, impregnada en tu luz, ahí forma la mía para dártela a Ti’. Por eso
entre el alma y Dios se forman tantas bellas escenas de luz, con la armonía de todos los colores
que la luz posee. ¿Qué cosa no posee la luz? Colores, dulzuras, perfumes, gustos de toda
especie, así que las escenas se alternan, una más bella que la otra; he aquí por esto que el vivir
en mi Fiat Divino llama en sí el principio de la Creación y nos repite las alegrías, las fiestas del
principio de Ella, la criatura entra en el orden nuestro, en nuestros actos y nos da alegría y
felicidad, y Nosotros vamos sellando sobre su frente nuestra semejanza”.
(3) Después de esto seguía mis actos en el Divino Querer, y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, gracias grandes te he hecho a ti, y por medio tuyo a todo el mundo al manifestarte
tantas verdades acerca de mi Divina Voluntad, porque no sólo mis verdades son Vidas Divinas
que mi suma bondad pone fuera, y biloca esta su Vida por cuantas verdades manifiesta, sino
que cada una de estas Vidas contiene una felicidad distinta la una de la otra para comunicar a
las criaturas, y una gloria diversa la una de la otra que las criaturas pueden dar a Aquél que las
ha manifestado; pero estas felicidades serán comunicadas a las criaturas cuando conozcan
estas verdades. Ellas están como tantas reinas, cada una de las cuales posee propiedades
extensas y distintas la una de la otra, y están esperando que los pueblos conozcan que existen
estas reinas, y que contienen sus propiedades y suspiran y quieren enriquecer y volver feliz a
aquellos por causa de los cuales han sido puestas fuera de nuestro seno divino. Y si tú supieras
cómo queda sofocado nuestro amor al haber sacado tanta felicidad de nuestro seno paterno,
por cuantas verdades hemos manifestado, y ver que las criaturas no gozan estas felicidades, ni
nos dan la gloria que deberían darnos, porque ellas ignoran tanto bien, y sólo porque no quieren
ocuparse en hacer un bien y gracias tan grandes, esto es un dolor para Nosotros que tú no
puedes comprender, por eso ruega, ruega incesantemente que mi Divina Voluntad sea conocida
y reine en medio a las criaturas, a fin de que como padre pueda partir el pan de la felicidad a
mis hijos”.
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24-48
Octubre 3, 1928
Intercambio entre Jerusalén y Roma. Dios al crear al hombre puso
en él tantos gérmenes de felicidad por cuantas cosas creaba.
(1) Mi pobre mente pensaba en tantas cosas acerca de la Divina Voluntad, especialmente en
cómo podía venir su reino, cómo podía difundirse y tantas otras cosas que no es necesario
escribirlas en el papel, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, si Roma tiene el primado de mi Iglesia, se lo debe a Jerusalén, porque el principio
de la Redención fue propiamente en Jerusalén; de aquella patria escogí de la pequeña ciudad
de Nazaret a mi Madre Virgen; Yo nací en la pequeña ciudad de Belén; todos mis apóstoles
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