(4) “Hija mía, no te preocupes, he querido gozar un poco de ti y gustar el dulce extracto de tus
sacrificios. Conforme tú intentabas escribir y no podías y volvías a intentarlo, Yo me sentía
herido por tu amor al quererte sacrificar en escribir para cumplir mi Divina Voluntad, y Yo para
gozar de las heridas que me hacías, te hacía imposible el tener los ojos abiertos para escribir,
¿no quieres que tu Jesús se divierta contigo y goce un poquito? Además de esto, tú debes
saber que el sacrificio para cumplir mi Voluntad forma la sangre pura, noble y divina al alma,
como el alimento forma la sangre al cuerpo, y Yo mojando en esta sangre mi pincel de amor,
me divierto formando en ella, más bella, más graciosa, mi imagen en la criatura, por eso déjame
hacer y piensa sólo en hacer mi Divina Voluntad, y Yo haré alguna cosa de más bello en la
pequeña recién nacida de mi adorable Voluntad”.
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24-45
Septiembre 21, 1928
Dios desde el principio de la Creación ha hecho siempre el
asedio al querer humano. Valor de los actos hechos en
el Divino Querer. Ejemplo del sol.
(1) Seguía mi giro en la Creación para hacer compañía a todas las obras del Fiat Divino, y
junto con Él, ¡oh, cómo me sentía rica de luz, poseedora de todo, me parecía que todo era mío
porque el Querer Divino todo me daba, y yo al girar en Él todo recibía! Y mi dulce Jesús saliendo
de dentro de mi interior me ha dicho:
(2) “¡Oh! cómo es rica y dominadora la pequeña hija de mi Querer Divino en medio de nuestras
obras, ellas son tantas que no puede abrazarlas todas, y Nosotros gozando al verla en medio
de nuestras obras le vamos repitiendo: ‘Todo es tuyo, por ti lo hemos creado, para verte rica,
bella y dominadora’. Y tú haciéndonos competencia nos dices: ‘Cuántas cosas bellas tengo
para daros, todas vuestras obras son mías y yo os las regreso en vuestros brazos como gloria
y triunfo de vuestras obras’. Así que desde que creamos la Creación hemos dado siempre,
siempre al hombre sin cesar jamás, y él nada nos ha dado, y si intentaba darnos eran cosas
extrañas a Nosotros, míseras, no dignas de Nosotros. En cambio, cuando sea reconocida
nuestra Voluntad Divina y la criatura viva en Ella, tomará posesión de nuestras obras, entonces
Nosotros cesaremos en el dar, porque hemos dado bastante, tanto, que ella no podrá abrazarlas
todas y la criatura comenzará a dar a su Creador, y nos dará no cosas extrañas e indignas de
Nosotros, sino cosas nuestras, los frutos de nuestras obras, ¡oh, cómo nos sentiremos
glorificados, amados, honrados! Así que el conocimiento del Fiat Divino, el retorno de su Vida
en medio de las criaturas, abrirá la competencia entre Creador y criatura, y ella podrá darnos y
Nosotros la podremos hacer poseer, por eso será el retorno de nuestras obras a nuestro seno,
por eso tu vuelo en el Fiat Divino sea continuo, a fin de que todo te demos y todo puedas darnos.
(3) Además de esto, quien vive en nuestro Querer vive de luz, y Él tiene virtud, con la fuerza
de su luz, de destruir todos los males, de quitar la vida a las pasiones, de hacer huir las tinieblas.
Así que la Divina Voluntad con su luz tiene virtud de volver incapaz a la criatura para hacer y
recibir algún mal, ¿quién puede guerrear con la luz? Ninguno. ¿Quién puede decir, puedo
impedir el paso a la luz? Ninguno, y si alguno intentara hacerlo, la luz se reiría de él y con su
virtud triunfadora lo inviste, le pasa por encima, por debajo, por todas partes y burlándose de él,
mientras hace su curso lo tiene bajo su fuerza y presión de luz, a menos que vaya a esconderse
en algún oscuro abismo, ¿no lo hace así este sol? Mucho más el Sol de mi Voluntad, el alma
que vive en esta luz no hace otra cosa que ensanchar la capacidad de su inteligencia para poder
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