raptados al ver a nuestro amado hijo, la obra de nuestras manos viviendo en nuestra Voluntad,
como en casa nuestra, tomando de lo nuestro nos podía llevar nuevas felicidades y alegrías sin
fin; hija mía, el primer período de la vida de Adán es un período inolvidable para Nosotros, para
él y para todo el Cielo. Después de caído en la culpa, él quedó como un ciego que antes de
perder la vista ha hecho tantas obras bellas de llenar cielo y tierra, ¿quién puede decir que no
son obras hechas por él, sólo porque voluntariamente perdió la vista, y que no pudiéndolas
repetir más, porque es ciego, quedan sin valor aquéllas que ha hecho? Ciertamente que no; o
bien una persona que se aplica a estudiar las ciencias, y a mitad del estudio no quiere seguir
adelante, y sólo porque no sigue adelante se pueden quitar o destruir el bien de las ciencias que
ha adquirido? Ciertamente que no. Si esto sucede en el orden humano, mucho más y con más
validez y certeza en el orden divino. Entonces Adán en virtud del primer período de su vida
inocente y hecha toda en la unidad de nuestro Fiat, posee tal gloria y belleza que ninguno lo
puede igualar, y sólo al verlo, todos los bienaventurados reconocen cuan bella fue, majestuosa,
enriquecida de tanta gracia, la creación del primer hombre, al mirarlo se ve en él el bien
incalculable de la Divina Voluntad en la criatura, la alegría y la felicidad que puede poseer, y sólo
en él, como dentro de un espejo, ven los bienaventurados cómo fue creado el hombre, el amor
exuberante que le dimos, las riquezas con las que lo enriquecimos, cómo todo le dimos, por
cuanto la criatura podía contener, hasta desbordar fuera y poder inundar toda la tierra. Si esto
no fuese, que en Adán no se viera toda la magnificencia de la obra de nuestras manos creadoras,
ni siquiera en el Cielo se podría conocer lo que hicimos de grande en la Creación y lo que hace
y puede hacer la criatura en nuestra Divina Voluntad, es nuestro Amor que lo exige y también
nuestra justicia que quiere tener en el Cielo la realidad de aquella imagen, cómo fue creado el
hombre y no algún otro, sino aquél mismo que salió de nuestras manos creadoras, a fin de que
si no lo conoce en la tierra, lo conozca en el Cielo, miran su origen en Adán, y agradecidos me
dan las gracias y ruegan que venga a reinar mi Fiat sobre la tierra y forme otras imágenes más
bellas que Adán, porque él no fue obra completa en mi Querer Divino, sino período de vida, sólo
la Soberana Reina posee vida y obras completas en mi Fiat, por eso no hay quien la pueda
igualar, y mi Querer quiere hacer otras vidas completas en Él para repetir lo que hizo en la
Creación y hacer conocer a la tierra en qué modo y orden fue creada la criatura y lo que puede
hacer de grande, de bello, de santo mi Divina Voluntad en ella.
(5) Además de esto tú debes saber que hasta ahora no he manifestado a ninguno, ni las
grandes dotes de Adán, ni la sublimidad, grandeza y santidad suyas, porque vivió en su primer
período de su vida en la unidad de mi Querer, y en virtud de estos actos suyos hechos en Él, su
gran gloria que goza en el Cielo; más bien pensaban muchos que como se deslizó en la culpa,
a lo más pudiera tener una gloria común a todos los demás bienaventurados, o tal vez menos
que los demás, pero queriendo restablecer de nuevo el reino de mi Divina Voluntad, siento en
Mí una necesidad de amor de manifestar la primera época de la Creación y el primer período de
la vida de Adán, toda de Voluntad Divina y su gloria que goza en el Cielo en virtud de Ella, a fin
de que conociendo las otras criaturas tanto bien, se dispongan y suspiren el Fiat Divino como
en el Cielo así en la tierra”.
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