amarguras, las opresiones de tu alma, pues son cosas que no te pertenecen más, a ti pertenece
la luz y todo lo que puede poseer la luz de mi Voluntad”.
(3) Después de esto pensaba entre mí: “Cuántos sacrificios se necesitan para este reino del
Fiat: Sacrificio de escribir, sacrificio de reposo y de sueño, sufrimientos, oraciones incesantes,
muerte continua al querer humano para hacer que la Divina Voluntad tuviese Vida perenne, y
tantas otras cosas que sólo Jesús conoce, y después de todo esto, tal vez nada se verá de bien,
ninguna gloria de Dios, por lo tanto tantos sacrificios sin utilidad y sin efectos”. Pero mientras
esto pensaba, mi siempre amable Jesús ha salido de dentro de mi interior, y estrechándome
entre sus brazos me ha dicho:
(4) “Hija mía, ¿qué dices? No hay sacrificio que hayas hecho que no tendrá su valor, sus
preciosos efectos, porque todo lo que se hace en mi Voluntad y para implorar que sea conocida,
adquieren por naturaleza Vida Divina y virtud comunicativa, de modo de comunicar a los demás
la Vida Divina y la virtud que poseen, tanto, que ahora, todo lo que has hecho y sufrido está
delante a Dios en acto implorante para obtener que las criaturas se dispongan y que Dios
conceda un bien tan grande. Cuando después mi Voluntad sea conocida y su reino efectuado,
entonces todas las palabras que has escrito, las noches en vela, tus incesantes oraciones, tus
giros en la obra de la Creación y Redención, tus largos años de cama, tus penas y sacrificios,
brillarán como rayos de sol, como diamantes y piedras preciosas de valor infinito, que poco a
poco reconocerán aquellos que tendrán el gran bien de conocer mi Querer, y de vivir en su reino;
es más, conocerán que los fundamentos, las construcciones, están cimentadas por los tantos
sacrificios de aquélla a quien le ha sido confiada la misión de hacer conocer el reino de mi
Querer, todo se conocerá claramente, también aquellos que han contribuido, te han dirigido, te
han ordenado escribir y se han interesado en hacer conocer con palabras o con escritos lo que
respecta a mi Fiat Divino, y esto es nada, todo el bien que harán aquellos que poseerán el reino
de mi Fiat, la gloria que me darán, descenderá y subirá de nuevo a aquellos que han sido
principio y causa de tanto bien, y aunque tú estés en el Cielo, la virtud comunicativa de mi Querer
que ha hecho vida en ti sobre la tierra, te pondrá en comunicación, tendrá todas las vías abiertas
entre tú y ellos, así que tu vida y todo lo que has hecho y sufrido estará en medio a ellos, y todo
lo que harán ellos tendrá su principio en ti, porque una es la Voluntad Divina de la una y del otro,
y si tú supieras la gloria, los contentos, las satisfacciones que te vendrán, amarías el sacrificarte
de más para que mi Voluntad sea conocida y domine en medio a las criaturas”.
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24-43
Septiembre 10, 1928
Quien obra en la Divina Voluntad abre tantas puertas entre el Cielo y
la tierra, por cuantos actos hace. Gloria de Adán en el Cielo; cómo sus
actos hechos antes de caer en el pecado quedaron íntegros y bellos;
él quedó herido. Cómo en Adán se conoce en el Cielo
lo que Dios hizo en la Creación.
(1) Estaba siguiendo todo lo que la Divina Voluntad había hecho en la Creación y Redención,
no habría querido dejar ningún acto suyo sin el pequeño acto mío como su compañía y homenaje
perenne de gloria y de amor a un Querer tan Santo. Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior
me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo estoy contento de que no dejes a mi Voluntad Divina aislada en tantas
obras suyas, hechas no para Sí, que no tenía necesidad de ellas, sino sólo por amor de la
criatura. Tú debes saber que conforme tú pasas de una obra nuestra a la otra para reconocer
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