criaturas a pedir el reino de Ella, y Nosotros nos sentimos que la criatura que vive en nuestro
Querer Divino llama nuevamente las fiestas, los entretenimientos, los juegos del principio de la
Creación con su Creador. Todo es lícito para quien vive en nuestro Querer, y Nosotros todo la
dejamos hacer, porque ella no quiere otra cosa que nuestra Voluntad y que nuestro eco resuene
en ella, y ella haciéndose llevar por nuestro eco divino, ahora arroja la piedra, ahora forma el
vientecillo que forma las olas, ahora gime, ahora habla, ahora ruega porque quiere que nuestro
Fiat Divino sea conocido, amado y que domine sobre la tierra”.
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24-42
Septiembre 8, 1928
Interés de Dios por quien vive en su Divina Voluntad, ejemplo del
sol. Todos los sacrificios que ha hecho Luisa para hacer conocer
la Divina Voluntad, serán conocidos.
(1) Me sentía oprimida por la privación de mi amado Jesús, ¡oh! cómo habría querido dar un
salto a las regiones celestiales para no salir más de ellas, y así terminar para siempre con estas
benditas privaciones suyas que me hacen vivir muriendo. ¡Ah! sí, si por su bondad Jesús me
hiciera llegar a su patria, no podrá esconderse más de mí, ni yo por un solo instante podré estar
privada de Él. Por eso, pronto Amor mío, terminemos de una vez para siempre con estas tus
privaciones, que no puedo más; y me sentía tan amargada, porque más que espada cortante
me traspasaba mi pobre alma de lado a lado. Ahora, mientras estaba en esto, mi amado Jesús
ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, ¿no sabes tú que para quien hace mi Voluntad y vive en Ella es tanto
nuestro interés, que es tenido por Nosotros como cosa nuestra, exclusivamente nuestra,
inseparable de Nosotros? Nuestro Querer Divino es inseparable de Nosotros y por cuanto se
extienda su luz, el centro de Él es siempre dentro de Nosotros; símbolo de la luz del sol, que
mientras se alarga y se ensancha sobre toda la tierra, tomándola en su propio puño de luz, jamás
se aleja de su esfera, ni la luz queda dividida, ni pierde ni siquiera una gota de luz, porque ella
es inseparable, y si se pudiera dividir no sería más verdadera luz, por eso el sol puede decir:
‘Toda la luz es mía’. Así Nosotros, la luz de nuestra Voluntad Divina es interminable e
inseparable, y en el alma donde Ella reina la hace nuestra, inseparable de Nosotros. Así que
teniéndola como cosa nuestra, es interés nuestro de hacernos honor y de investirla tanto de
todas nuestras cualidades divinas, de poder decir Nosotros y todos: ‘En esta criatura está la
Vida Divina, porque domina la luz de nuestro Fiat’. Por eso nuestro interés de que todo debe
ser santo en ella, puro, bello e investida de nuestra felicidad, todo debe dar de Voluntad Divina,
como la tierra cuando es investida por la luz del sol, que pierde las tinieblas y da toda de luz, de
modo que la luz hace de reina y dominando la tierra se hace alimentadora de ella,
comunicándole la vida y los efectos de la luz; así nuestro Querer Divino cuando reina en la
criatura, hace que se pierdan los males y pone en fuga las tinieblas, las debilidades, las miserias,
las aflicciones, y como reina se hace alimentadora de luz, de fuerza, de riqueza divina y de
felicidad; por lo tanto, para quien vive en nuestro Fiat pierden el lugar las amarguras, las
opresiones y todo lo que da de voluntad humana, porque la luz de Él no tolera otra cosa que lo
que le pertenece, y como nuestra Divina Voluntad toma todo el interés de la criatura como cosa
suya, así ella pierde todos los intereses humanos y adquiere todos los intereses divinos; de aquí
se ve si reina mi Voluntad Divina, si no siente más interés propio, y si lo siente significa que el
alma no posee toda la plenitud de mi Fiat y hay aún pequeños huecos privados de la luz de Él,
y por eso lo humano se hace sentir y llega a tomar los intereses humanos. Por eso, fuera las