que cuesta un precio incalculable, tenga su gloria y comunique sus benéficos efectos a las
demás criaturas”.
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24-40
Septiembre 2, 1928
Las cosas creadas en virtud del Fiat Divino son como miembros al
hombre, y a él le fue dada la razón de ellas; y cómo con sustraerse
del Fiat dio un golpe y separó todos estos miembros. Cómo la
Divina Voluntad forma sus madres a Jesús.
(1) Estaba según mi costumbre haciendo el giro por toda la Creación, para seguir lo que la
Divina Voluntad había hecho en ella, ¡oh, cómo me parecía bella! Cómo el Fiat Divino gozaba
su triunfo, recibía su plena gloria, tenía su total dominio y extendía su Vida dondequiera y por
todas partes, así que Él es luz y extendía su Vida de luz, es potencia, es orden, es pureza, y
distiende su Vida de potencia, de orden, de pureza en todas las cosas creadas, y así de todo el
resto de sus cualidades divinas, por lo tanto cada cosa creada es sagrada, más que una reliquia,
porque dentro encierran la potencia, la Voluntad creadora, la misma Vida de Aquél que las ha
creado, y yo mientras giraba sentía la necesidad de amar, de adorar, de abrazar y besar el sol,
el cielo, las estrellas, el viento, el mar, porque dentro encerraban, velaban y formaban como
tantas habitaciones a Aquél que las había creado. Pero mientras mi mente se perdía en la
Creación, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, mira cómo son bellas nuestras obras, puras, santas y todas ordenadas, y si nos
servimos de la Creación para formar nuestros velos, nuestras vastas habitaciones, sin embargo
nos reservamos el no dar a ella ninguna razón, porque la finalidad para la que fueron creadas
fue para el hombre, no para ellas, y por eso nos reservamos el dar la capacidad y la razón de
toda la Creación al hombre, a fin de que él teniendo la razón de ella, nos diera la gloria de la luz
del sol, del cielo, del viento y de todo lo demás, así que poníamos las cosas creadas como
miembros del hombre, por lo cual él, teniendo la razón de estos miembros, se serviría de ellos
para subir dentro de estos velos para reencontrar a Aquél que como rey habitaba dentro y
llevarle la gloria, el amor de estos miembros a él dados, pero el hombre para poseer esto y tener
la razón que habría tenido el sol, el cielo, el viento y todo lo demás, y tener las cosas creadas
como sus miembros, debía poseer la Vida y el dominio de nuestro Fiat Divino, el cual le habría
dado la capacidad y una amplia y suficiente razón de toda la Creación, y habría mantenido la
comunicación, la unión y la inseparabilidad de todos estos miembros de las cosas creadas,
porque sólo nuestra Voluntad Divina posee la total razón de todo lo que ha hecho, y Nosotros
dimos esta nuestra Voluntad al hombre a fin de que le diese la razón de todas nuestras obras,
porque todo salió ordenado por Nosotros y unido junto, como miembros al cuerpo del hombre,
porque era él nuestro primer amor, la finalidad de toda la Creación, y por eso en él concentramos
toda la razón que se necesitaba para ella. Ahora hija mía, el hombre con sustraerse de nuestra
Voluntad Divina dio un golpe y separó sus queridos y santos miembros, y por eso poco entiende
del valor, de la santidad, de la potencia, de la luz, que como miembros eran ya suyos, y el Divino
Artífice queda sin la gloria, el amor, el reconocimiento de la cabeza de estos miembros. Ve
entonces cómo es necesario el regreso de mi Fiat Divino en el hombre, que es la cabeza de
toda la Creación, para hacer regresar el orden creado por Nosotros, para poner la cabeza en su
lugar y los miembros reunidos de nuevo a quien tan bárbaramente y con su daño los tiene
separados. No lo sientes tú misma, que sólo mi Querer tiene virtud de ponerte en comunicación
con toda la Creación, y dándote el vuelo te da la razón de la luz, del cielo, del mar, del viento, y