y no sé a donde ir para huir de su luz, porque no hay punto donde no se encuentre, yo soy el
pequeño átomo que quedo abismado en su misma luz. Me parece que estoy diciendo desatinos,
por eso mejor sigo adelante. Entonces mi sumo bien Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, el reino de mi Voluntad está todo preparado en mi Humanidad, y Yo estoy pronto
a ponerlo fuera para darlo a las criaturas; se puede decir que he formado los fundamentos, he
erigido las construcciones, las habitaciones son innumerables y todas adornadas e iluminadas
no con pequeñas luces, sino con tantos soles por cuantas verdades he manifestado acerca del
Fiat Divino; no se necesita otra cosa que aquellos que lo habiten, habrá lugar y habitación para
todos, porque es vasto, más que todo el mundo. Con el reino de mi Voluntad todo será renovado
en la Creación, las cosas se pondrán en su estado primero, por eso es necesario y vendrán
muchos flagelos, para hacer que la divina justicia se ponga en equilibrio con todos mis atributos,
a fin de que equilibrándose deje el reino de mi Querer en su paz y felicidad. Por tanto no te
maravilles si a este gran bien que estoy preparando y que quiero dar, lo preceden muchos
flagelos, es mi Justicia que reclama sus derechos, a fin de que equilibrada, se ponga en paz con
las criaturas sin darles más molestia, mucho más que los hijos del reino de mi Fiat Divino no lo
ofenderán más, y mi Justicia divina se cambiará para ellos en amor y misericordia”.
(3) Después de esto seguía todos los actos que había hecho Jesús en la Redención, y mi
dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, mi lenguaje fue muy diferente en la Redención de aquél que he tenido para el
reino de mi Divina Voluntad, porque en la Redención mi lenguaje debía adaptarse a personas
incapaces, débiles, enfermas, sordas, mudas y ciegas, y muchas sobre el borde de la tumba,
por eso para hablar me serví de parábolas, semejanzas del bajo mundo, que ellos mismos
podían tocar con la mano, por eso ahora les hablaba como médico y les llevaba las medicinas
para curarlos; ahora como padre, que esperaba su retorno aunque fuesen hijos licenciosos;
ahora como pastor que iba en busca de la oveja perdida; ahora como juez que no pudiendo
atraerlas por vía de amor, buscaba atraerlas al menos con las amenazas y con el temor; y tantas
otras semejanzas. Este mi lenguaje dice que a aquellos a los cuales Yo hablaba no me
conocían, no me amaban, mucho menos hacían mi Voluntad, más bien estaban lejanos de Mí,
y que Yo con mis parábolas hacía las búsquedas y extendía la red para pescarlos y dar a cada
uno el remedio para curarlos, pero cuantos me huían, y Yo aumentaba las búsquedas y las
enseñanzas para dar luz a tantos ciegos, a fin de que salieran de su obstinada ceguera.
(5) Ahora ve cómo es diferente mi lenguaje que he tenido al manifestar las verdades sobre mi
Divina Voluntad, que deben servir para los hijos del reino de Ella, mi lenguaje sobre el Fiat ha
sido como el de un padre en medio a sus queridos y amantes hijos, todos sanos, y que
poseyendo cada uno mi misma Vida en ellos, en virtud de mi Querer serán capaces de entender
mis lecciones más altas, y por eso he pasado más adelante poniéndoles enfrente las bellas
semejanzas del sol, de los cuerpos celestes, del cielo, del mismo modo de obrar divino que se
extiende hasta el infinito, porque teniendo en ellos a mi Fiat Divino, tendrán en ellos a Aquél que
ha creado el cielo, las astros, el sol y les dará virtud de hacer copiar en ellos todo lo que ha
creado y sus mismos modos que tiene en su obrar divino; estos serán los copiadores de su
Creador, y por eso Yo he sido tan magnánimo al manifestar las verdades acerca de mi Fiat, lo
que no hice en la Redención, porque eran parábolas que contenían modos humanos y finitos,
por lo tanto no tenían tanta materia para poderme extender tanto, en cambio las semejanzas
que respectan a mi Voluntad son de modos divinos y por lo tanto hay tanta materia para decir
que se vuelven inagotables, ¿quién puede medir la vastedad de la luz del sol y la intensidad de
su calor? Nadie. ¿Quién puede dar un termino al cielo y a las múltiples obras mías divinas?
¡Oh! si tú supieras cuánta sabiduría, amor, gracia, luz, he puesto al manifestar mis verdades
sobre mi Fiat Divino, tú quedarías ahogada de alegría, tanto, que no podrías seguir viviendo, y
amarías que el trabajo de tu Jesús fuese conocido, para hacer que un trabajo tan exuberante,
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