en cambio la luz del relámpago hecho en mi Querer Divino es sin límites, y en su luz lleva el
conocimiento de Él, porque el obrar en mi Querer contiene la fuerza universal, por lo tanto fuerza
única, nueva creación, Vida Divina, por eso en cuanto hace su acto de destello, todas las puertas
de mis obras se abren para recibir la nueva creación y el destello de luz de lo obrado por la
criatura en mi Fiat, por eso todas mis obras se sienten renovadas y doblemente glorificadas, así
que todas festejan al sentir la nueva fuerza creadora sobre ellas”.
(5) Después de esto mi siempre amable Jesús se hacía ver como pequeño niño en el fondo
de mi pequeña alma, me estrechaba, me besaba, me daba su aliento y yo me sentía infundir
nueva vida, nuevo amor, y yo le repetía lo que Él me hacía, y repitiendo sus besos me ha dicho:
(6) “Pequeña hija de mi Querer, mi aliento infundiéndose en ti te renueva, y con su potencia
vivificadora destruye en ti la infección del germen del querer humano y vivifica el germen de mi
Fiat Divino. Este aliento es el principio de la vida humana de la criatura, la cual en cuanto se
alejó de mi Querer perdió mi aliento, y si bien le quedó la vida, pero no sentía más la fuerza
vivificadora de mi aliento, que vivificándola la mantenía bella, fresca, a semejanza de su Creador,
así que el hombre sin mi aliento permanece como aquella flor que no teniendo más lluvia, viento
y sol, se decolora, se seca y declinando su cabeza se dispone a morir. Ahora, para rehabilitar
el reino de mi Querer Divino en medio de las criaturas, es necesario que regrese mi aliento
continuo en medio de ellas, que soplándoles más que viento les permita entrar el Sol de mi
Voluntad, que con su calor destruya el mal germen del querer humano, y así regrese bello y
fresco como había sido creado, y la flor enderezando su tallo bajo la lluvia de mi Gracia, levanta
su cabeza, se vivifica, se colorea y tiende a la vida de mi Querer, no más a la muerte. ¡Oh, si
supieran las criaturas el gran bien que estoy preparando, las sorpresas de amor, las gracias
inauditas, cómo estarían más atentos! Y quien conoce los conocimientos de mi Querer, ¡oh,
cómo pondría la vida para lanzar estos conocimientos en medio del mundo, a fin de que todos
se dispusieran a recibir un bien tan grande, porque estos conocimientos tienen virtud de ayudar
y facilitar las disposiciones humanas para un bien tan grande, pero la ingratitud humana es
siempre la misma, en vez de preparase piensan en todo lo demás y se precipitan en el pecado”.
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24-39
Agosto 30, 1928
Diferencia entre Humanidad y Divinidad de Jesús. Cómo el reino del
Fiat está todo preparado por Él, sólo se necesitan aquellos que lo
habiten. El lenguaje que Jesús tuvo en la Redención y el que tiene
para el reino de la Divina Voluntad, son diferentes uno del otro.
(1) Mi amable Jesús se hacía ver como pequeño niño, que estrechándose a mí me hacía
muchos mimos amorosos. ¡Oh! cómo es bello verlo en su infantil Humanidad, todo amor, todo
confianza; el alma siente tal confianza con Jesús porque ve en Él su Humanidad que le asemeja
tanto que se hermanan juntos, se identifican y uno se transforma en el otro, así que el velo de
la Humanidad de Jesús en el cual encierra dentro su Divinidad adorable, sirve como medio de
confianza, en el cual la pobre criatura pierde todo el temor y se está con su Jesús toda amor,
más que hijo entre los brazos de su Padre Celestial, es tanto el amor de Jesús que dice a la
criatura: “No temas, soy tuyo, similar a ti, vestido como tú, y es tanto mi amor que escondo la
luz interminable de mi Majestad dentro de mi Humanidad, para hacerte estar Conmigo como una
pequeña niña en mis brazos”. En cambio cuando mi amado Jesús hace salir de Sí su Divinidad,
su misma Humanidad queda eclipsada en aquella luz interminable, y yo siento la gran distancia
entre yo y mi Creador, su Majestad Divina resplandeciente me aniquila, me hunde en mi polvo