en torno a Mí, que me hacían compañía, y además, desde entonces me llevaba a la recién
nacida de mi Fiat con todo el grupo de los hijos de mi reino para mi compañía, porque para mi
Querer Divino todos los tiempos son suyos, y tiene virtud de reducirlos a un solo punto, para
tenerlos en todos los tiempos en acto continuo sin cesar jamás. Además de esto, conforme el
alma recuerda lo que Yo hice y quiere estar en torno a Mí, prepara el vacío en ella donde poner
el fruto de lo que Yo hice y sufrí”.
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24-38
Agosto 26, 1928
La Divina Voluntad es más que madre, cómo crece junto y forma su
Vida. El destello de luz de lo obrado en Ella. El regreso del aliento
de Jesús para hacer reinar la Divina Voluntad.
(1) Mi vuelo en el eterno Fiat es continuo, me parece que no sé estar, ni sé detenerme en otra
parte más que en Él, lo siento más que vida en mí y fuera de mí, y por cuanto corro y vuelo no
encuentro más que obras, propiedad interminable y sin confín, y su Vida palpitante en todo y
dondequiera, y mientras este Querer Divino se encuentra en lo alto, en lo bajo conserva todo,
es actor y espectador de todo. Ahora, mi pequeñez se perdía en el Fiat Divino, giraba por toda
la Creación, y haciendo resonar mi pequeño “te amo” en cada cosa creada, pedía el reino de la
Voluntad Divina sobre la tierra, y mi amable Jesús haciéndose ver que me llevaba en sus brazos
para hacerme seguir los actos de su Divina Voluntad, me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¡cuánto te ama mi Querer, más que madre te tiene entre sus brazos, y mientras
te tiene estrechada a su seno te está dentro para crecer junto contigo, late en tu corazón, circula
en tu sangre, camina en tus pies, piensa en tu mente, habla en tu voz, es tanto su amor, su celo,
que si eres pequeña se hace pequeña, si creces crece junto contigo, y si obras te engrandece
tanto, que te extiende en todas sus obras. La madre puede dejar a su hija, puede dividirse, estar
lejana; mi Voluntad jamás, porque haciéndose vida de su hija se vuelve inseparable, así que aun
el quererla dejar no lo puede, porque es su misma Vida que vive y ha formado en su hija. ¿Quién
puede tener este poder y amor insuperable de formar y hacer crecer su vida junto con su hija?
Ninguno, solamente mi Voluntad, que poseyendo un amor eterno y una virtud creadora, crea su
Vida en quien renace y quiere ser solamente su hija. He aquí por eso la razón de que tú giras
en la Creación, porque esta Madre de mi Voluntad Divina quiere su Vida que ha formado en ti,
su hija, en todos sus actos. Así que quien vive en mi Fiat Divino corre junto a la carrera
vertiginosa, ordenada y armónica de toda la Creación, y así como la carrera ordenada de todas
las esferas forma la más bella música armoniosa, así el alma que corre junto forma su nota de
armonía, que haciendo eco en la patria celestial, todos los bienaventurados ponen atención y
dicen: ‘¡Cómo es bello el sonido que se oye en las esferas, porque gira en ellas la pequeña hija
del Fiat Divino, es una nota de más y un sonido distinto que oímos y el Querer Divino lo lleva
hasta las regiones celestiales!’ Por eso no eres tú la que corres, es mi Voluntad que corre y tú
corres junto con Ella”.
(3) Después continuaba pensando en los grandes prodigios y sublimidad del Fiat Divino, y
mientras me sentía perdida en Él, mi amado Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, así como el relámpago sale de las nubes e ilumina la tierra, y después se retira
de nuevo en el seno de las nubes para clarificar frecuentemente con su luz la tierra, así el alma
que vive en mi Querer, conforme obra hace salir sus destellos desde el seno de su humanidad
y forma otras luces en el Sol de mi Fiat Divino, y no sólo eso, sino que aclara la tierra de las
tinieblas del querer humano. Sólo que el relámpago que hacen salir las nubes es luz limitada,