y se separa, la humanidad queda siempre, la cual puede recibir lo que perdió aquél que salió.
Así que están los derechos de ambas partes, si esto no fuese, habría sido no una realidad que
el hombre viviese en nuestro reino, sino un modo de decir, en cambio cuando Nosotros damos,
damos con los hechos, tan es verdad, que la vida humana tiene su principio en el reino de
nuestra Voluntad. Si tú supieras qué significa hacer aun un solo acto en Ella, su valor es
incalculable y además están los actos de mi Humanidad, los de la Reina del Cielo, hechos todos
en el reino de nuestro Querer Divino, que como cabezas de la familia humana reconfirman los
derechos a las criaturas de reentrar en nuestro reino”.
(3) Después de esto estaba pensativa sobre la publicación de los escritos sobre la Voluntad
de Dios, especialmente sobre ciertas oposiciones, y habiéndome puesto a rezar, mi dulce Jesús
se hacía ver que con sus manos se detenía el corazón, tanto era el dolor que sentía, y todo
afligido me ha dicho:
(4) “Hija mía, cómo me siento doliente, habrían debido sentirse honrados, jactarse y gloriarse
por hacerse conocer que son ellos los que tienen este gran honor de publicar las verdades sobre
mi Santa Voluntad, honor y gloria más grande no podía darles, que llamarlos a un oficio tan alto,
y en cambio quieren esconderse; cómo me duele el corazón, siento tanto dolor que no puedo
contenerlo. Las verdades sobre mi Fiat son el nuevo Evangelio del reino de mi Querer Divino,
en el cual encontrarán las normas, el sol, las enseñanzas cómo ennoblecerse, elevarse a su
origen y tomar el estado dado a ellos por Dios en el principio de la Creación, encontrarán el
Evangelio que tomándolos de la mano los conducirá a la verdadera felicidad en la paz constante,
la única ley será mi Voluntad, la cual con su pincel de amor entintado en los vivos colores de su
luz, restituirá al hombre la semejanza de su Creador. ¡Oh, cómo deberían haber codiciado el
recibir y el hacer conocer un bien tan grande, en cambio, todo lo contrario! En la Redención los
evangelistas se sintieron honrados de hacer conocer quiénes eran aquellos que ponían fuera el
Evangelio, para que fuera conocido por todo el mundo, y con gloria señalaron su nombre, tanto,
que al predicar el Evangelio primero se dice el nombre de quien lo escribió y después se dice el
Evangelio, así quiero que se haga sobre las verdades de mi Voluntad, que de todos se sepa
quiénes son aquellos que han llevado tanto bien al mundo. Pero créelo, todo es por causa de
la prudencia humana, ¡ah! cuántas obras divinas ha hecho malograr en medio a las criaturas la
prudencia humana, que han llegado como holgazanes a retirarse de las obras más santas, pero
mi Voluntad sabrá triunfar sobre todo y burlarse de ellos, pero no puedo esconder el dolor de
tanta ingratitud humana a un bien tan grande”.
(5) Después seguía mi giro en el Fiat y acompañando a mi amable Jesús en su Vida acá
abajo, me daba pena cuando llegaba a aquellos momentos en que solo, solo se quedaba, ni
siquiera su Mamá Celestial, como en el desierto y en las noches de la Vida pública, que
apartándose de todos, casi siempre se quedaba al exterior, fuera de lo habitado, solo para rezar
y también para llorar por nuestra salvación, y yo decía entre mí: “Jesús mío, tu pequeña hija no
siente la fuerza de dejarte solo, quiero ponerme cerca de Ti, y si no sé hacer otra cosa te
susurraré al oído: ‘te amo, te amo’; por tu soledad, oraciones y lágrimas dame el reino de tu
Querer, hazlo pronto, ve como el mundo se precipita, tu Querer lo pondrá a salvo”. Pero mientras
esto pensaba, mi amado Jesús ha salido de dentro de mi interior y arrojándose en mis brazos
para gozarse mi compañía me ha dicho:
(6) “Hija mía, gracias, en cada acto mío te espero siempre para decir: ‘La pequeña hija de mi
Querer no me ha dejado jamás solo’. Tú debes saber que mucho me pesaba mi soledad, porque
Aquél que había venido por todos y a buscar a todos, debía ser solicitado por todos, y por cada
uno de ellos sentía a lo vivo la pena de la soledad en la cual me dejaban; con mi mirada
indagadora iba indagando si alguno me buscaba y amaba mi compañía, y muchas veces
inútilmente buscaba este consuelo. Sin embargo tú debes saber que en tanta soledad en la cual
me dejaban las criaturas no quedaba jamás solo, tenía la compañía de los ángeles, la de mi
Mamá, que si bien lejana, mi Voluntad Divina me llevaba su latido y todos sus actos en cortejo
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