éramos más que felices, porque quien posee el Fiat Divino no está sujeto a ninguna infelicidad;
todo era nuestro, pero como nuestras obras y penas en nuestro Querer Divino servían para la
adquisición del reino a la familia humana, y cada pena de más duplicaba los derechos a ellos
para una adquisición tan grande, el amor por ellos y para verlos felices, nos sentíamos gloriosos,
victoriosos que la jornada de nuestra vida acá abajo estuviese llena de penas y de obras por
causa de ellos, y además no sólo por esto, es decir, por el bien de las criaturas, sino porque el
obrar en el Fiat da campo a hacer obrar a un Querer Divino, y obrando en Él son cielos que
corren en aquel acto, son soles que se encierran, son bienes inmensos que surgen, en suma es
aquel Fiat Divino que todo puede y todo posee”.
(3)Después continuaba mi abandono en el Supremo Querer y pensaba en las tantas verdades
que mi amado Jesús me ha dicho acerca del Fiat, y Él suspirando ha agregado:
(4) “Hija mía, por cuantas verdades te he manifestado acerca de mi Querer, tantas Vidas
Divinas de Voluntad mía he puesto fuera para bien de las criaturas. Ahora, estas Vidas existen
y son tantas, que podrían llenar todo el mundo de Vida de Voluntad Divina, y llevar el bien que
ellas contienen en medio de las criaturas, pero como no son conocidas viven escondidas,
ociosas, sin llevar el bien que cada una de las Vidas posee, ellas están todas en expectativa,
esperando con paciencia divina quien les abra las puertas para hacerlas salir, y esto lo harán
aquellos que se ocuparan en hacer conocer al mundo que estas Vidas existen, porque
abriéndoles las puertas las ponen en camino en medio a las criaturas para hacerlas hacer a
cada una el oficio que tienen, y hacerlas entregar la luz, el bien que poseen, porque ahora se
encuentra que estas Vidas tienen pies y no caminan, manos y no obran, boca y no hablan, ¿qué
cuenta me darán quienes tienen inactivas tantas Vidas? Míralas hija mía como están todas en
acto porque quieren caminar, obrar, hablar, y como no las hacen conocer están como si no
tuviesen pies, manos y estuviesen sin voz”.
(5) Yo he mirado y ¡oh! cómo era conmovedor ver el número de estas Vidas, que era tan
grande que yo no podía numerarlas, todas en acto que querían moverse, hablar, inclinarse sobre
cada criatura para darle la mano y hacerla escuchar sus lecciones y entregarles el beso, el bien
del Fiat Divino.
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24-37
Agosto 23, 1928
Certeza del reino del Querer Divino sobre la tierra. Derechos de Dios
y de la criatura. El nuevo Evangelio: “Las verdades acerca del Fiat Divino”.
La prudencia humana hace fallar las obras más bellas. Soledad de
Jesús y quien le hacía compañía.
(1) Estaba pensando entre mí: “¿Pero será verdad que vendrá el reino de la Voluntad de Dios
sobre la tierra?” Y mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo ¿lo dudas? ¿No sabes tú que están los derechos de Dios para dar este
reino, y los derechos de la humanidad para recibirlo? Porque Dios al crear al hombre, con dar
su Voluntad al hombre como herencia, daba los derechos que reinase su Divina Voluntad sobre
la tierra como reinaba en el Cielo, tan es verdad, que la vida del primer hombre fue comenzada
en el Fiat, el cual con haber hecho sus primeros actos en Él, metía sus prendas, sus trabajos en
la herencia divina, tanto, que aún ahora existen estas prendas y actos en mi Voluntad, son
incancelables, y si el hombre salió de dentro de Ella, sus actos quedaron, y esto constituye un
derecho a la humanidad de reentrar de nuevo en el reino perdido, porque Nosotros no vemos al
hombre en sí mismo, sino vemos a toda la humana familia como si fuese una sola, y si uno sale