(5) Después se hacía ver en mi interior, yo veía en el fondo un campo grandísimo, pero no de
tierra sino de cristal tersísimo, cada dos o tres pasos de este campo estaba el niño Jesús
circundado por una luz, ¡oh! cómo era bello este campo con tantos niñitos, cada uno de los
cuales tenía su sol resplandeciente y bello, todo suyo. Yo estaba maravillada al ver a tantos
Jesús en el fondo de mi alma, todo atento cada uno a gozarse su sol, y mi dulce Jesús viendo
mi asombro me ha dicho:
(6) “Hija mía, no te maravilles, este campo que tú ves es mi Divina Voluntad, y los tantos Jesús
que ves son mis verdades que conciernen a mi Fiat, en cada una de ellas hay una Vida mía, la
cual formando su resplandeciente sol se circunda de luz, para expandir sus interminables rayos
para hacer conocer que soy Yo la fuente que surge de mis verdades. Mira entonces cuántas
Vidas mías he puesto fuera, por cuantas verdades te he manifestado, son Vidas mías que he
puesto fuera con la fuente del sol, no simple luz, y me he quedado en medio de ellas para hacer
que todos sientan la fuerza, la virtud creadora en estas verdades, y las amo tanto a cada una de
ellas, cuanto me amo a Mí mismo, y quien no quisiera reconocer mi Vida, mi sol, mi virtud
creadora en estas verdades sobre mi Fiat, o es ciego, o bien ha perdido el bien de la inteligencia.
Cómo te debería ser de gran consolación el que posees en ti tantas Vidas mías por cuantas
verdades te he manifestado, por eso reconoce este gran bien, tesoro más grande no podía
confiarte; no te preocupes, el sol sabrá hacer su camino, y como es luz ninguno podrá impedirle
el paso”.
(7) Después ha agregado con un acento más tierno: “Hija mía, nuestra Majestad Adorable
ama tanto a la criatura, que ponemos a su disposición nuestra Vida para hacer de ella un similar
a Nosotros, ponemos nuestra Vida como un modelo delante a la criatura, a fin de que
modelándose sobre Ella, copie nuestra Vida y forme los facsímiles con su Creador, por eso
usamos tantas estratagemas, finezas de amor, damos gracias sorprendentes, para vernos
copiados en la criatura. Y sólo estaremos contentos cuando nuestro amor unido con nuestra
Divina Voluntad, venciendo a la criatura, podamos reconocer en ella nuestra imagen y
semejanza, tal y como salió de nuestras manos creadoras”.
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24-33
Agosto 6, 1928
Las obras hechas en el Fiat son fuente de Vida Divina. Diferencia
del obrar humano. Cómo su luz vacía al alma de todas las pasiones.
(1) Estaba siguiendo mis actos en el Fiat Divino, y mientras esto hacía pensaba entre mí:
“¿Cuál es la diferencia entre el obrar el bien en el Divino Querer, y el obrar el bien en el querer
humano?” Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿qué diferencia hay? Hay tal distancia que tú misma no puedes llegar a
comprender todo el valor que hay en el obrar en mi Querer Divino. El obrar en mi Fiat es Vida
que el alma toma en sí, es Vida Divina, y esta Vida con la plenitud y fuente de todos los bienes;
a cada acto hecho en mi Voluntad el alma encierra en sí una Vida que no tiene principio ni fin,
encierra un acto del que todo surge, fuente que jamás se agota, ¿pero qué cosa hace surgir?
Hace surgir la continua santidad, surge la felicidad, la belleza, el amor, todas las cualidades
divinas están en acto de surgir y crecer continuamente; y el alma que pudiese poseer un solo
acto hecho en mi Voluntad, si se pudieran poner juntas todas las obras buenas de todas las
criaturas de todos los siglos, no podrán jamás igualar este solo acto hecho en mi Voluntad,
porque en éste reina la Vida; en las otras obras hechas fuera de mi Querer no está la vida dentro,
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