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Agosto 2, 1928
Es Voluntad absoluta de Dios que deben salir los escritos. La
obra de la Redención y el reino del Fiat Divino están unidos.
El campo del Querer Divino. Explicaciones.
(1) Me sentía toda pensativa por estos benditos escritos, el pensamiento de publicarlos es
siempre un tormento para mí, y además, los tantos incidentes que se dan, ahora de un modo,
ahora de otro, muchas veces me hace pensar que tal vez no es Voluntad de Dios que se
publiquen, de otra forma no sucederían tantas cosas, quién sabe por qué el Señor no quiere mi
sacrificio en palabras, sino que con los hechos, y no quiere ahorrarme un dolor tan grande, que
sólo el pensamiento de oponerme a su Querer Divino me hace decir Fiat, Fiat. Pero mientras
esto pensaba, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, la Voluntad de Dios de que salgan a la luz los escritos de mi Divina Voluntad es
absoluta, y por cuantos incidentes se puedan dar, Ella triunfará sobre todo, y aunque pasaran
años y años sabrá disponer todo para que su absoluta Voluntad sea cumplida; el tiempo cuando
salgan a la luz es relativo y condicionado a cuando se dispongan las criaturas a recibir tanto
bien, y a que se dispongan aquellos que se deben ocupar en hacer de pregoneros y hacer el
sacrificio para llevar la nueva era de paz, el nuevo sol que despejará todas las nubes de los
males. Si tú supieses cuántas gracias y luces tengo preparadas sobre de quien vea dispuesto
a ocuparse, serán ellos los primeros en sentir el bálsamo, la luz, la Vida de mi Fiat. Ve cómo
tengo preparados en mis manos los vestidos, el alimento, los adornos, los dones para quien
debe ocuparse, pero estoy viendo quiénes son los verdaderamente dispuestos para poderlos
investir de las prerrogativas que se necesitan para una obra tan santa, que Yo tanto amo y quiero
que hagan. Pero debo decirte también: ‘¡Ay a quien se oponga o pudiera poner obstáculos’!
Tú no te apartes en nada, ni siquiera un milímetro de lo que se necesita para preparar el reino
de mi Voluntad Divina, a fin de que por parte mía y por parte tuya, haciendo lo que se necesita
para dar este gran bien a las criaturas, nada falte por parte nuestra, para que no apenas las
criaturas se dispongan, puedan encontrar todo lo que se necesita en su lugar. ¿No hice Yo lo
mismo en la obra de la Redención? Preparé todo, hice y sufrí todo, y a pesar de tantos incidentes
en contra que veía, mis mismos apóstoles vacilantes, dudosos, tímidos, hasta llegar a huir de
Mí no apenas me vieron en manos de los enemigos, dejado solo, no tuve el bien de ver ningún
fruto mientras Yo estaba en la tierra, pero con todo esto no omití nada de lo que se necesitaba
para la obra completa de la Redención, a fin de que cuando hubieran abierto los ojos para mirar
lo que hice, hubieran encontrado todo el bien para ser redimidos, y nada les faltase para recibir
el fruto de mi venida a la tierra. Hija mía, el reino de mi Redención y el de mi Voluntad están tan
unidos, que se dan la mano y casi sufren la misma suerte por parte de la ingratitud humana,
pero no es necesario detenerse ni prestar atención a esto por parte de quien debe dar y formar
tanto bien, es necesario que hagamos obras completas, a fin de que por parte nuestra nada
falte, y así, disponiéndose ellos, encuentren todo lo que se requiere para recibir el reino de mi
Voluntad”.
(3) Después de esto continuaba mis actos en el Divino Querer, pero continuaba sintiéndome
oprimida, y mi dulce Jesús haciéndose ver nuevamente, parecía que estrechaba en sus brazos
a tres o cuatro sacerdotes, y teniéndolos sobre su pecho como si les quisiera infundir la vida de
su corazón divino me ha dicho:
(4) “Hija mía, mira cómo tengo estrechados entre mis brazos a aquellos que deben ocuparse
de los escritos sobre mi adorable Voluntad, en cuanto veo en ellos alguna pequeña disposición
de ocuparse, Yo me los tomo entre mis brazos para infundir en ellos lo que se necesita para una
obra tan santa, por eso ánimo, no temas”.