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Julio 10, 1928
La Divina Voluntad quiere extender su dominio en todo. Cómo el Fiat
pondrá en común Cielo y tierra. Infelicidad del querer humano.
(1) Estaba escribiendo, y mientras escribía sentía que me venía el sueño y no era capaz de
escribir, entonces pensaba entre mí: “¿Y por qué este sueño? Hasta ahora tanto desvelo, tanto,
que si yo quería dormir no podía, ahora todo al contrario, cuántos cambios se deben sufrir, ahora
de un modo, ahora de otro, se ve que también con Jesús se necesita paciencia, en la vigilia
podía hacer más, sin embargo ahora también al sueño debo decir Fiat”. Mientras estaba en esto
mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, no te maravilles, mi Fiat Divino quiere tomar su dominio en todos los actos
humanos, quiere que todo sea propiedad y territorio suyo, Él es celoso de que aun una ‘coma’
le sea quitada, por lo tanto ha tomado su dominio en tu vigilia, trabajando Él mismo junto contigo
para poner en eso el sello de su Fiat como dominio y propiedad suya, así quiere poner el sello
de su Fiat sobre tu sueño como propiedad de su reposo eterno, quiere encontrar todas sus
semejanzas, su trabajo incesante, y te ha dado la vigilia; te hace abrazar todo, y te da su
inmensidad; te hace dormir, y te da su reposo eterno; en suma, debe poder decir y hacer: ‘Lo
que hago por Mí mismo en mi Voluntad, lo debo poder hacer junto con mi pequeña hija, porque
dándome el dominio de todo, todo se vuelve Voluntad mía’. Así que puedo decir: Todo es
propiedad de mi Fiat en ella, nada le queda que sea suyo, todo a Mí me pertenece, y Yo en
correspondencia le doy a ella lo que pertenece a mi Voluntad Divina”.
(3) Después de esto estaba siguiendo con mis actos al Querer Divino, y el cielo, las estrellas,
el sol, me parecían tan bellos, que desde el fondo de mi corazón iba repitiendo: “Cómo son
bellas las obras de mi Creador, el orden, la armonía que tiene el Fiat omnipotente en toda la
Creación, ¡oh! si estuviera en medio de las criaturas este orden y armonía, la faz de la tierra se
cambiaría”. Y mi amado Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, cuando mi Voluntad llegue a dominar sobre la tierra, entonces habrá una unión
perfecta entre el Cielo y la tierra, uno será el orden, una la armonía, uno el eco, una la vida,
porque una será la Voluntad; es más, en el Cielo se verán como tantos espejos en los cuales
las criaturas, espejeándose en ellos, mirarán lo que hacen los bienaventurados en el Cielo, oirán
sus cantos, sus músicas celestiales, e imitando lo que hacen, sus cantos, sus músicas, estará
la vida del Cielo en medio de las criaturas, mi Fiat pondrá todo en común y será la verdadera
vida del Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in Terra, entonces mi Querer cantará victoria y la
criatura cantará el himno de su triunfo”.
(5) Y ha hecho silencio. Después de un poco ha agregado:
(6) “Hija mía, el querer humano ha producido tanto mal, que ha llegado a formar el estado
infeliz de la pobre criatura, cambió su suerte, su fortuna. Ahora, Yo siendo feliz por Mí mismo,
todo lo que salió en la Creación de nuestras manos creadoras, salió con la plenitud de la
felicidad, así que por todas partes, dentro y fuera del hombre corría la alegría y la felicidad
perenne, pero el querer humano hizo huir de él este mar de verdadera y perpetua felicidad, la
cual una vez desterrada se refugió en el seno de su Creador que la había puesto fuera para
hacer que todas sus obras fueran felices; y por cuanto somos felices por Nosotros mismos, que
ninguno puede ensombrecer nuestra felicidad, estamos obligados a ver infeliz al hombre, al cual
le había sido dado el primado en la Creación, y ver a nuestros hijos infelices, y si bien a Nosotros
no nos daña, es siempre un dolor ver que el mar de nuestra felicidad no es gozado por quien
era el dueño de él. Ahora, quien vive en mi Voluntad Divina llama en sí a este mar de felicidad,
y nos quita la vista de la infelicidad en las pobres criaturas y nos vuelve doblemente felices,
porque vemos que nuestra felicidad toma su camino hacia nuestros hijos, por eso mi Voluntad