fue firmado por la Divinidad que el reino era mío, por eso continúa poniendo tus anticipos si
quieres que te sea firmado que el reino de mi Fiat es tuyo”.
(3) Después de esto estaba diciendo a mi Jesús: “En tu Voluntad tomo en mis brazos la
Creación toda, el cielo, el sol, las estrellas y todo, para llevarlos delante a la Majestad Suprema
como adoración y una petición más bella para pedirle el reino del Fiat”. Pero mientras esto hacía
pensaba entre mí: “¿Cómo puedo abrazar todo si mi pequeñez es tanta, que ni siquiera una
estrella podría abrazar, cómo podré abrazarlo todo? Por lo tanto son cosas irrealizables”. Y mi
amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, quien tiene mi Divina Voluntad puede tomar todo, Ella tiene virtud de volver ligera
cualquier cosa, vuelve ligero como pluma cielos, estrellas, soles, todo lo creado, ángeles, santos,
la Virgen Reina y al mismo Dios, porque corriendo en todo como vida primaria mi Querer Divino,
una es la vida, uno el peso, así que cuanto pesan todos juntos, tanto pesa cada una, por eso
sólo quien tiene mi Fiat puede tomar todo y darme todo, porque teniendo virtud de extender
cielos, de formar soles, etc., donde Él se encuentra tiene virtud de tomar todo y de abrazar todo,
porque éste es el gran prodigio del vivir en mi Querer, que la pequeñez puede llevar y abrazar
la inmensidad, la debilidad puede llevar la fuerza, la nada puede poseer el todo, la criatura al
Creador. Donde está la Vida de mi Voluntad Divina están todos los prodigios unidos juntos, el
infinito, lo eterno se hace llevar como en triunfo en los pequeños brazos de aquella que vive en
Ella, porque mirando en ella, no a ella, sino a la Divina Voluntad que tiene derecho de todo,
puede todo y abraza todo, y todo puede dar como suyo a su Creador; en efecto, ¿no fue tal vez
mi Fiat el que distendió el cielo, lo pobló de estrellas? Si tiene virtud de hacerlo, tiene virtud de
abrazarlo, y como ligera pluma hacerlo llevar en triunfo por la criatura que vive en su Querer
Divino, por eso sigue tu vuelo en Él y todo harás para darme todo y pedirme todo”.
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24-26
Julio 7, 1928
Bienes que produce la Divina Voluntad, males que produce la humana.
Cómo todos los males cesarán como por encanto si llega a reinar la
Divina Voluntad. Cómo en la casa de Nazaret reinaba la Divina Voluntad.
(1) Estaba siguiendo a mi dulce Jesús en su Vida pública, y pensando en las tantas
enfermedades humanas que Jesús curó, pensaba entre mí: “¿Y por qué la naturaleza humana
se transformó tanto, hasta llegar a ser: Quiénes mudos, quiénes sordos, quiénes ciegos,
quiénes cubiertos de llagas y tantos otros males? Si el mal lo hizo la voluntad humana, ¿por
qué sufrió tanto también el cuerpo? Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú debes saber que lo físico nada hizo de mal, sino que todo el mal lo hizo la
voluntad humana; pero como Adán antes de pecar poseía en su alma la vida total de mi Voluntad
Divina, se puede decir que estaba llena hasta el borde, hasta desbordar fuera, por lo tanto la
voluntad humana en virtud de la mía traslucía fuera luz, exhalaba todos los perfumes de su
Creador, perfumes de belleza, de santidad y de plena salud, perfumes de candidez, de fortaleza,
de modo que como tantas nubes luminosas salían de dentro de su voluntad, y el cuerpo quedaba
de tal manera embellecido en virtud de estas exhalaciones, que era un amor el verlo bello,
luminoso, sanísimo, con una gracia que raptaba. Ahora, en cuanto Adán pecó, la voluntad
humana quedó sola y no tenía más quien esparcía en la suya la luz, la variedad de tantos
perfumes, que trasluciendo fuera conservaban el alma y el cuerpo como había sido creado por
Dios, en cambio comenzó a exhalar de dentro de la voluntad humana densas nubes, aire