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Junio 29, 1928
El te amo forma el calor, la Divina Voluntad forma la luz para formar
el sol. La gran prole que forma quien vive en el Fiat. Sus tres reinos,
tres soles y tres coronas. Cómo la fe no será más ensombrecida.
(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Fiat Divino, y por cada cosa creada
repetía mi largo estribillo de mi te amo, pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “Es tanta la
costumbre que he hecho, que me parece que no sé hacer otra cosa que decir, te amo, te amo”.
Mientras me encontraba en esto, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior diciéndome:
(2) “Hija mía, este tu continuo te amo no es otra cosa que la continuidad del primer te amo
dicho en mi Divina Voluntad, que dicho una vez, tiene virtud de repetir con los hechos lo que
una vez fue dicho. El te amo forma el calor y mi Voluntad Divina forma la luz, que invadiendo el
te amo forma el sol, uno más refulgente que el otro. ¡Cómo es bella la vida del alma en mi
Voluntad Divina! Ella adquiere una gran prole casi interminable, porque si piensa, da a luz en la
mente divina sus pensamientos y forma la larga generación de sus hijos en la mente de su Padre
Celestial; si habla, da a luz sus palabras en la palabra de Dios, y forma la gran generación de
los hijos de su palabra; si obra, si camina, si palpita, da a luz sus obras en las manos de su
Creador, sus pasos en los pies divinos, su latido en el corazón paterno, y forma la larga
generación de los hijos de sus obras, de sus pasos y de sus latidos; qué generación interminable
forma quien vive en mi Voluntad a su Creador, ella es la pobladora y la madre fecunda que tiene
siempre en fiesta a Aquél que la ha creado, porque cada hijo es una fiesta que Dios se siente
parir en su propio seno por aquélla que vive en su Voluntad”.
(3) Y todo conmovido repetía:
(4) ¡Cómo es bella! Cómo es bella la recién nacida de mi Querer. En su pequeñez quisiera
ponerse en competencia con su Creador, quisiera hacerlo sonreír siempre y con sorpresas
infantiles raptarlo para hacerse siempre mirar, para hacerle ver la larga generación de sus hijos”.
(5) Y como desfalleciendo por amor ha hecho silencio, pero poco después ha agregado:
(6) “Hija mía, la criatura tiene en su alma tres reinos, que son las tres potencias, éstas se
pueden llamar las capitales de estos tres reinos, todo el resto de la criatura, palabras, ojos,
obras, pasos, son ciudades, pueblos, ríos, mares y territorios que forman estos reinos, el mismo
corazón no se puede llamar capital, sino una ciudad más importante de comunicación para las
otras; ahora, en una guerra, si se vence la capital, la guerra termina, porque todas las otras
ciudades quedan vencidas junto con la capital; así que si mi Voluntad llega a tomar las tres
capitales de estos reinos, erigiéndose su trono en ellos, todas las otras ciudades serán vencidas
y dominadas por el Fiat Supremo. Cuánta gloria adquirirán estos reinos, estos serán los más
felices, los más ricos y los más poblados, porque Aquél que los rige y domina es el invencible,
el fuerte y el potente, ninguno tendrá la osadía de molestar y turbar el orden de ellos, todo será
paz, alegría y fiesta perenne, así que quien viva en mi Fiat Divino poseerá tres soles, uno más
bello que el otro, tres reinos pacíficos, enriquecidos de todas las alegrías, armonías y felicidad,
y serán coronados con tres coronas, ¿pero sabes tú quien coronará la frente de los hijos de mi
Querer? La Trinidad Sacrosanta, que raptada por su semejanza que infundió al crearlos, y
viendo que nuestro Fiat los ha hecho crecer y los ha formado como Nosotros los queríamos, y
quedando herida al ver en ellos nuestros lineamientos, será tanto el arrebato de nuestro amor,
que cada una de las Tres Divinas Personas pondrá, cada una, su corona como distintivo especial
que mostrará que ellos son los hijos de nuestra Voluntad Divina”.
(7) Después me sentía tan inmersa en el Fiat Supremo, que me sentía como una esponja
empapada en la Luz de Él, me parecía que todas las cosas creadas me llevaban el beso del
Querer Divino, y en aquel beso sentía los labios de mi Creador que me lo lanzaba, me parecía