el que esta luz haga vibrar más fuerte sus rayos para ver sus actos con el encanto y belleza de
esta luz divina; mi Voluntad tiene potencia de resolver el problema del hombre, pero debe usar
un acto más excesivo de magnanimidad más grande de nuestro Fiat Supremo, por eso ruega e
implora una causa tan santa para las pobres criaturas”.
(6) Después de esto, siendo la fiesta del Corpus Domine, estaba pensando entre mí que aquel
día era la fiesta de esponsalicio que Jesús bendito hacía con las almas en el Santísimo
Sacramento de amor, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(7) “Hija mía, el verdadero esponsalicio con la humanidad fue en la Creación, nada faltó ni al
alma ni al cuerpo, todo fue hecho con suntuosidad real, a la naturaleza humana le fue preparado
un palacio grandísimo, que ningún rey ni emperador puede tener uno igual, el cual es todo el
universo, un cielo estrellado y su bóveda; un sol que no se debía extinguir jamás por luz; amenos
jardines donde la pareja feliz, Dios y el hombre, debía pasear, recrearse y mantener la fiesta
continua, no interrumpida jamás de nuestro esponsalicio; vestidos no tejidos de materia, sino
formados por nuestra potencia de purísima luz, como convenía a personas reales; todo era
belleza en el hombre, alma y cuerpo, porque Aquél que preparaba el esponsalicio y lo formaba
era de una belleza inalcanzable, así que por la suntuosidad externa de las tantas bellezas
encantadoras que hay en toda la Creación, puedes imaginar los mares interiores de santidad,
de belleza, de luz, de ciencia, etc., que poseía el interior del hombre. Todos los actos del
hombre, internos y externos, eran tantas teclas musicales que formaban las más bellas músicas,
dulces, melodiosas, armoniosas, que mantenían la alegría al esponsalicio, y en cada acto de
más que se disponía a hacer, era una nueva cancioncita que preparaba para llamar al esposo a
recrearse con él. Mi Voluntad Divina que dominaba a la humanidad, le llevaba el acto nuevo
continuado y la semejanza de Aquél que lo había creado y esposado, pero en tanta fiesta el
hombre rompió el anillo más fuerte, en el cual estaba toda la validez y por el cual había tenido
vigor nuestro esponsalicio, que fue el de sustraerse de nuestra Voluntad, el cual, en virtud de
esto, quedó libre, y perdidos todos los derechos quedó el solo recuerdo del esponsalicio, pero
la sustancia, la vida, los efectos, no existían más. Ahora, en el Sacramento de la Eucaristía, en
el cual sobreabundó mi amor en todos los modos posibles e imaginables, no se puede llamar ni
el primer esponsalicio de la Creación, ni el verdadero, y Yo no hago otra cosa que continuar lo
que hice estando sobre la tierra, según las necesidades que hay en las almas: Para quién me
hago médico piadoso para curarle, para quién maestro para instruirle, para quién padre para
perdonarlos, para quién luz para darle la vista, doy la fuerza a los débiles, el coraje a los tímidos,
la paz a los inquietos, en suma, continúo mi Vida y virtud redentora, pero todas estas miserias
excluyen el verdadero esponsalicio. Ningún joven toma por esposa a una joven enferma, a lo
más espera que se cure, ni a una joven débil y que frecuentemente lo ofenda; y si el esposo es
un rey y la ama, a lo más espera que la esposa cure, que lo ame y que las condiciones de ella
sean en algún modo satisfactorias y no tan inferiores a las de él. Ahora, las condiciones en las
cuales se encuentra la pobre humanidad es aún de una pobre enferma, y espero que mi
Voluntad sea conocida y reine en medio de las criaturas, la cual les dará la verdadera santidad,
los vestidos reales, la belleza digna de él, y entonces formaré de nuevo el verdadero y primer
esponsalicio”.
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