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Junio 12, 1928
Cómo Dios se siente renovar las alegrías de los primeros tiempos de
la Creación. El encanto que hará la Divina Voluntad a la voluntad
humana; ejemplo del sol. Cuándo y dónde fue hecho el esponsalicio
con la humanidad, y cuándo será renovado de nuevo.
(1) Continúo mi giro en los actos que hizo en la Creación el Fiat Divino y que aún conserva en
su propio puño, con tal potencia y sabiduría como si en cada acto repitiese el acto ya hecho,
mientras que no es otra cosa que la continuación de un solo acto. Ahora, mientras mi mente se
ponía en el Edén, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando haces tu giro en mi Voluntad para encontrar todos sus actos, para
cortejarlos, amarlos, para hacerlos uno con los tuyos y llegas al Edén, Yo me siento repetir las
alegrías, las fiestas, la felicidad que nuestra Divinidad sintió en la Creación. ¡Oh! cómo nos
recuerda a lo vivo el verte correr en el sol, en el viento, en el mar, en el cielo, los vuelos rápidos
de la primera criatura salida de nuestras manos creadoras, porque él, estando en la unidad de
nuestro Querer, de todos nuestros actos hechos en la Creación por amor suyo hacía uno solo,
y en ese solo acto nos llevaba como en triunfo todos nuestros actos, es por eso que Adán nos
llevaba todas las alegrías de todas las cosas que Nosotros habíamos como desarrollado,
ordenado y armonizado en todo el universo y, ¡oh! cómo nos sentíamos felices al verlo tan rico,
fuerte, potente, con una belleza encantadora, venir delante a Nosotros dotado de todas nuestras
obras, y que nos las llevaba para felicitarnos, glorificarnos, y felicitarse él junto con Nosotros.
Entonces, al verte retomar sus vuelos y girar por todas partes, vemos cómo es bella la vida de
la criatura en nuestra Voluntad, parece que quiere entrar en todos nuestros actos, todo quiere
tomar, ¿pero para hacer qué? Para darnos todo y para felicitarnos, y Nosotros en
correspondencia le damos todo, le decimos: ‘Son cosas tuyas, por ti las hemos creado y sacado
de Nosotros’. Ahora, al ver esto sentimos el deseo de restablecer la creación del hombre y de
dar el reino de nuestra Voluntad”.
(3) Después, con un énfasis más tierno ha agregado: “Hija mía, potencia no me falta, tampoco
Voluntad, por eso Yo debo levantar al hombre caído y restablecerlo, porque el querer humano
dejó en ruinas la obra de nuestras manos creadoras”.
(4) Luego, conmovido y doliente por el pobre hombre ha hecho silencio, y yo pensaba entre
mí: “¿Cómo se podrá regresar al estado primero de la Creación, siendo que la voluntad humana
ha hecho caer al hombre en un abismo de miserias y casi deformándolo de como había sido
creado?” Y mi dulce Jesús ha agregado:
(5) “Hija mía, mi Voluntad lo puede todo, y así como de la nada hizo al hombre, así puede de
sus miserias sacar al nuevo hombre, y sin cambiar sistema de como lo creamos, dejándole su
libre arbitrio usaremos otra industria amorosa, la luz de nuestra Voluntad hará vibrar más fuerte
sus rayos brillantísimos, se acercará en modo de mirar a la cara a la voluntad humana, la cual
recibirá el encanto de una luz penetrante, que deslumbrándola dulcemente la atrae a sí, y ésta,
atraída por una luz tan resplandeciente y de rara belleza, tendrá deseos de ver qué cosa hay de
bello en aquella luz, con mirar sufrirá el encanto, se sentirá feliz y amará, no forzada, sino
espontánea el vivir en nuestra Voluntad. ¿No tiene acaso esta virtud la luz del sol, que si se
quiere mirarla fijamente, la pupila del ojo humano queda deslumbrada en la luz, y si quiere mirar
no verá otra cosa que luz, y la fuerza de la luz impide a la pupila el mirar las cosas que le hay
alrededor? Y si el hombre es obligado a bajar los ojos para deshacerse de la luz, es porque la
demasiada luz lo vuelve inútil y no se siente feliz, pero si se sintiera feliz, no fácilmente retiraría
la pupila de dentro de la luz del sol. En cambio la luz de mi Querer no obstaculizará la pupila
del alma, más bien, tendrá el bien de ver los mismos actos humanos convertidos en luz, y amará
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