besos escondidos cuando él, pequeño, era incapaz de comprenderlos; que cosa le ha dado y
que le puede dar, y ahora le hace una sorpresa, ahora otra, y esto sirve para mantener la vida
de amor entre padre e hijo y en cada sorpresa aumentar su alegría y felicidad. Qué dolor no
sería para este padre, que mientras que el hijo duerme lo ha cubierto de besos, se lo ha
estrechado al corazón, y era tal y tanta su ternura amorosa, que ha llegado a bañar de tierno
llanto el rostro del niño durmiendo, y el niño despertándose no sonríe al padre, no se arroja a su
cuello para besarlo, y si lo mira es con frialdad, ¡qué dolor para este pobre padre! Todas las
sorpresas que ha preparado para manifestárselas al hijo, las encierra en el corazón con el dolor
de no poder compartir con él su felicidad, sus alegrías más puras, hasta no poderle decir cuánto
lo ha amado y ama. Así fue para Nosotros hija mía, nuestra más que Paterna Bondad preparaba
tantas nuevas sorpresas a nuestro hijo amado, y nuestro Querer Divino tomaba el empeño de
hacerle de revelador; en cuanto se sustrajo de Él, Adán perdió al revelador y por eso no se sabe
cuánto lo amamos y todo lo que hicimos por él al crearlo, por eso sentimos un amor irresistible
de que nuestro Fiat venga a reinar como en el Cielo así en la tierra, a fin de que después de
tantos años de silencio y de secretos, dé desahogo a sus llamas y regrese a hacerla de revelador
de la Creación, porque poco se conoce de todo lo que hicimos al crear al hombre. ¡Cuántas
sorpresas tiene por decir, cuántas alegrías y felicidad por comunicar! Tú misma, ¿no oyes
cuántas cosas te dice, tanto sobre lo que respecta a mi Querer Divino, como al amor
sorprendente de toda la Creación, y en modo especial la creación del hombre?
(4) Mi Voluntad es el libro de la Creación, pero es necesario para saberse y poderlo leer, su
reinar en medio de las criaturas. La voluntad humana tiene como adormilado al pobre hombre,
él duerme y el sueño le impide sentir y ver todas las caricias y finezas de amor que le hace su
Padre Celestial, sus sorpresas que le quiere hacer conocer, el sueño le impide recibir las
alegrías, la felicidad que le quiere dar su Creador y le impide comprender el estado sublime de
su creación. Pobre hombre, adormilado para el verdadero bien y sordo para escuchar de mi
Divina Voluntad, que es la reveladora de su noble historia, su origen, su dignidad y belleza
maravillosa, y si permanece despierto escucha, pero por el pecado, por sus pasiones o por cosas
que no tienen un principio eterno, hace propiamente como el niño que duerme, que si se
despierta, llora, hace berrinches y pone en cruz al pobre padre que está casi doliente por tener
un hijo tan afligido; es por eso que mi Querer Divino está revelando tantos conocimientos suyos,
para despertar al hombre de su largo sueño, a fin de que despertándose en mi Fiat pierda el
sueño de la voluntad humana, y readquiera lo que perdió y pueda sentir los besos, el amor, las
estrechuras amorosas que le hace a su seno su Creador. Así que cada conocimiento que
respecta a mi Voluntad Divina es un reclamo, es una voz que emito, es un grito que doy para
despertar al hombre del sueño del querer humano”.
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24-19
Junio 7, 1928
Dios al crear al hombre le infundió tres soles;
arrebato de su Amor. Ejemplo del sol.
(1) Mi giro en los actos de la Divina Voluntad continúa siempre, y habiendo llegado al Edén,
me parecía que Jesús tenía deseos de decir alguna cosa, el recuerdo, el lugar donde su
Voluntad creante creó al hombre, su amor exuberante, las prerrogativas, la belleza con la cual
creó al hombre, los bienes, la gracia con la cual lo enriqueció. Estos son los más dulces y
amados recuerdos a su corazón paterno que lo hacen ahogarse de amor, y para dar desahogo
a sus llamas quiere hablar de lo que hizo al crearlo, tanto, que mientras escribo oigo su corazón