de esta casa serán las verdaderas pequeñas hijas de la Divina Voluntad? ¿Serán ellas el
principio de aquella era divina del reino del Fiat Supremo sobre la tierra? Pero mientras esto y
otras cosas pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cada palabra, obra y sacrificio que se hace en mi Voluntad y para obtener su
reino divino, son tantos mensajeros que se envían a la patria celestial, los cuales llevan la circular
divina y la hacen llegar a todos los santos, a los ángeles, a la Soberana Reina y al mismo
Creador, dando a cada uno el trabajo de preparar las diversas cosas que se necesitan para un
reino tan santo, a fin de que todo sea hecho con decoro, con decencia y con nobleza divina.
Entonces todos los habitantes de la patria divina con esta circular celeste en sus manos, se
ponen todos a la obra de cumplir su trabajo de preparar cada cosa que les ha sido impuesta.
Así que la circular de la tierra hace su eco a la circular celestial, y Cielo y tierra se mueven, se
ocupan de la única finalidad del reino de mi Voluntad Divina; la tierra de todo lo que se necesita
en el orden natural, la corte celestial de todo lo que corresponde al orden sobrenatural, parece
que Cielo y tierra se den la mano y hagan competencia a ver quien hace más pronto lo necesario
para preparar un reino tan santo. Si tú supieras qué valor tiene un acto hecho en mi Voluntad,
cómo sabe mover Cielo y tierra, cómo se sabe abrir el camino por doquier, se pone en
comunicación con todos y obtiene todo lo que no se ha obtenido por todos los actos juntos y por
tantos siglos, son no un sol, sino tantos soles por cuantos actos se hacen, que forman el día
fúlgido y deslumbrante del reino de mi Voluntad sobre la tierra. Los actos hechos en Ella son
estímulos al Ente Supremo, son imanes que lo atraen, son dulces cadenas que lo atan, son
raptos en los cuales la criatura tiene la fuerza de formar el éxtasis a su Creador, el cual, raptado
como en dulce sueño por el éxtasis que le ha formado su amada criatura, concede lo que quería
dar desde hace tantos siglos, pero no encontraba a aquélla que extasiándolo con su misma
fuerza divina, se volviera raptora del reino de su Voluntad Divina. Conforme la criatura se mueve
en mi Fiat y forma su acto, así Dios se siente raptar, y en su dulce sopor se siente desarmado y
vencido, y la criatura queda la vencedora de su Creador.
(3) Con estos preparativos sucede como a un esposo, que debiendo hacer su boda, se
prepara la casa, la recámara, todos los objetos que se necesitan para hacer que nada les falte,
después pasa a los vestidos de la boda, se hacen las invitaciones, todo esto hace que el esposo
se decida a cumplir lo que él mismo quería; pero si nada se prepara, el esposo toma tiempo y
jamás se decide y él mismo se siente impedido y dice entre sí: ‘Debo casarme y no tengo la
casa, no tengo la cama donde dormir, no tengo los vestidos para aparecer como esposo, ¿qué
figura voy a hacer?’ Y por necesidad se quita cualquier pensamiento de casarse. Así estos
preparativos, los actos hechos en mi Voluntad, las circulares, son estímulos para mover mi
Querer a que venga a reinar en medio a las criaturas, y mis conocimientos son como el esposo
que viene a esposar a las criaturas con nuevos vínculos, tal y como salió de nuestras manos
creadoras”.
(4) Luego me sentía cansada, agotada por las privaciones de mi dulce Jesús. Mi pobre y
pequeña alma me la sentía que no podía más sin Aquél en quien había concentrado mis
esperanzas y toda mi misma vida, sin Él todo lo que yo hacía, que me había sido enseñado por
Jesús, me parecía un juego, oraciones fantásticas, no de gloria de Dios, y por eso sentía tal
desgano en hacer mi giro, que con trabajo seguía adelante. Pero mientras estando agotada
continuaba mi giro, he sentido que Jesús sosteniéndome me empujaba por detrás diciéndome:
(5) “Hija mía, adelante, no quieras detenerte, tú debes saber que todo está establecido por el
Ente Supremo, oraciones, actos, penas, suspiros que debe hacer la criatura para obtener lo que
Nosotros mismos queremos darle y ella suspira por recibir, así que si estos actos no son
cumplidos, no despunta para Nosotros el suspirado sol en medio a la larga noche de la voluntad
humana para formar el día del reino del Fiat Divino. Por eso muchas veces sucede que se hacen
tantos actos y oraciones y nada se obtiene, y después por otro pequeño suspiro u oración se
obtiene lo que tanto se suspiraba, ¿tal vez ha sido el último acto el que ha obtenido el reescrito