sientan mi Vida correr continuamente en ellos, que forma la Vida del Eterno Querer en la suya.
Por eso ellos serán las más bellas obras de mis manos creadoras. ¡Oh, cómo se reflejará en
ellos la obra de la Creación y serán el triunfo de mi Redención, todo triunfará en ellos! Por eso,
entonces podré decir: Mis obras están completas y tomaré reposo en medio de mis hijos de mi
Fiat Supremo”.
(3) Ahora, después de haber puesto en el papel lo que está escrito en estos días pasados, mi
pobre mente era molestada por temores y dudas, todavía; pensaba que no era verdad que Jesús
bendito me había dicho tantas cosas, sino más bien eran fruto de mi imaginación, y decía entre
mí: “Si no ha sido Jesús que me ha hablado, serán escritos sin vida, porque sólo cuando habla
Jesús corre la vida en su palabra, y yo escribiéndola, queda la vida de las verdades que Él me
ha dicho, de modo que quienes las leerán, sentirán la virtud comunicativa de una vida que se
infunde en ellos y se sentirán transformados en la vida de la verdad que leerán. En cambio si
no es Jesús, serán escritos sin vida, vacíos de luz y de bienes, y entonces, ¿en qué aprovechará
hacer el sacrificio de escribir?” Ahora mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro
de mi interior y poniendo su cabeza cerca de la mía se ponía en actitud de tristeza y me ha
dicho:
(4) “Hija mía, tú amargas mi fiesta, porque cuando Yo manifiesto una verdad, lo hago porque
quiero festejar con la criatura, y si ella no me da plena confianza, y se pone en dudas, la fiesta
viene interrumpida y se convierte en amargura. Yo hago como dos íntimos amigos, uno de los
cuales, amando mucho al amigo, quiere poner en el corazón del amigo todo lo que él contiene,
y mientras le confía sus secretos, sus escondidas alegrías, lo pone al día de lo que posee; el
amigo que escucha muestra no creerle, y pone en duda lo que el amigo le está diciendo, éste
amarga al amigo y convierte su desahogo en amargura, y doliéndose casi se arrepiente de
haberse confiado, y lleno de amargura se retira. En cambio si el amigo le cree, no sólo no lo
amarga, sino que toma parte en sus bienes y festejan juntos las alegrías que el amigo posee, y
su amistad queda vinculada con dobles vínculos de amor. Tal soy Yo, más bien, más que amigo,
amando mucho a aquélla que he elegido como mi pequeña secretaria, quiero vaciar mi corazón
y confiar a ella mis secretos, mis alegrías, mis escondidos dolores, mis verdades sorprendentes,
para festejar junto con ella y comunicarle tantas Vidas Divinas por cuantas verdades le voy
manifestando. Si veo que ella me cree, Yo festejo y pongo fuera y en fiesta las alegrías, la
felicidad que puede poseer una Vida Divina que posee la infinitud de todos los bienes, y el alma
queda llena y festeja junto Conmigo, pero si la veo titubeante quedo amargado, y ella queda
vacía de la Vida que quisiera confiarle. Tú frecuentemente me repites estas escenas de
desconfianza, por eso sé atenta y no quieras convertir mis alegrías en amarguras”.
(5) Yo he quedado toda confundida y no he sabido qué responder. Después de esto seguía
mi giro en el Querer Divino y mi dulce Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, en cuanto el alma entra en mi Querer, así pone en Él su hilo eléctrico, el cual
llega hasta donde se quiere formar la luz, porque la luz no es formada donde se pone el hilo,
sino donde termina, concentrando la electricidad de la luz en una lamparita. La voluntad humana
conforme entra en la mía, a los reflejos del Sol de mi Fiat se convierte en luz y ahí forma su
pequeña luz, y la electricidad de mi Voluntad alarga el hilo de la voluntad humana y forma su
pequeña luz, más que lamparita eléctrica, hasta donde el alma quisiera llegar, delante a Dios, el
cual viendo la pequeña luz de la voluntad humana la inviste y con la electricidad de su luz divina
la convierte en sol, y con ella forma el más bello adorno de su trono divino. También es bello y
deleitable el ver que el alma desde la tierra, conforme entra en mi Querer Divino, pone en Él su
hilo eléctrico para el Cielo, y se alarga tanto, que llega hasta su centro que es Dios, y ahí forma
su adorno de luz y estas luces son convertidas en sol”.
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