en el mío, atraía hasta mis latidos y respiros para ponerlos en Ella; así como no habría estado
contento si desde entonces no te tuviese a ti que debías seguir todos mis actos en mi Querer
Divino, porque desde entonces hacía en ti el depósito de ellos, pasando el eco de la Mamá
Reina al fondo de tu alma, y Yo miraba en la extensión de los siglos el eco de mi Mamá en ti,
para llevar a efecto el reino de mi Divina Voluntad, por eso tú te sientes como atraída a seguir
mis actos, es su eco materno que resuena en ti, y Yo tomo ocasión para hacer el depósito de
ellos en el fondo de tu interior, para darte la gracia de hacer reinar mi eterno Fiat en ti”.
(5) Después, mi mente me la sentía inmersa en el mar del Fiat Divino, su luz me investía toda
y no veía ni la altura ni el fondo donde ella terminaba, me la sentía más que vida que me corría
dondequiera y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(6) “Hija mía, mi Voluntad es vida, es aire, es respiro de la criatura, Ella no es como las otras
virtudes que no son ni vida continua ni respiro de la criatura, y por eso se ejercitan a tiempo y
circunstancia, no siempre se ejercita la paciencia, porque muchas veces falta quien la haga
ejercitar y la virtud de la paciencia queda inoperante, sin dar su vida continua a la criatura; ni la
obediencia, ni la caridad forman la vida de ellas, porque puede faltar quien tiene el acto continuo
de ordenar y a quien poder ejercitar la caridad. Por eso las virtudes pueden formar el adorno
del alma, pero no la vida; en cambio mi Voluntad es acto primero de todos los actos de la criatura,
así que si piensa, si habla, si respira, es Ella la que forma el pensamiento, la palabra, y dándole
el respiro mantiene la circulación, el latido, el calor, y como no se puede vivir sin respiro, así no
se puede vivir sin mi Querer Divino, se vuelve necesidad continua para poder vivir, y mientras
se recibe su respiro continuo, no se reconoce, es tan necesaria que no se puede hacer menos
de Ella, ni siquiera un instante, porque Ella no sólo es portadora de todos los actos humanos,
sino también es portadora de todas las cosas creadas. Mi Fiat es acto primero del sol y la hace
respirar la luz, es acto primero del aire, del agua, del fuego, del viento, y respiran mi Voluntad
Divina en el aire que respiran, en el agua que beben, en el fuego que los calienta, en el viento
que los purifica, no hay cosa donde no respiren mi Querer, por eso en todas las cosas, sean
pequeñas o grandes, hasta en el respiro, la criatura puede hacer siempre mi Voluntad, y no
haciéndola es un acto de Vida de Voluntad Divina que pierde, es su respiro que sofoca
continuamente, recibe su vida, su respiro, para convertirlo en humano no para trasmutarse ella
en mi Querer Divino”.
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24-10
Abril 29, 1928
Las virtudes son semillas, plantas, flores y frutos; la Divina
Voluntad es Vida. Las maravillas del “te amo”. El amor no
se cansa jamás. Quien vive en el Querer Divino no puede
ir al purgatorio, todo el universo se rebelaría.
(1) Mi pobre mente está siempre en poder del Fiat Supremo, me parece que no sé pensar en
otra cosa, ni quiero ocuparme de nada más, siento una corriente en mí, que ahora me detiene
en un punto y ahora en otro del Querer Divino, pero siempre en Él voy a terminar, sin tomar
jamás toda su luz interminable, pues soy incapaz de hacerlo. Y mi amable Jesús, moviéndose
en mi interior me ha dicho, dándome una sorpresa:
(2) “Hija mía, cuando el alma practica una virtud, el primer acto que hace forma el germen, y
conforme hace el segundo, el tercero y así todos los demás, cultiva el germen, lo riega, lo hace
que se transforme en planta y en sus frutos; si se practica una sola vez, o sólo algunas veces,
la semilla no es regada, ni cultivada, muere y el alma queda sin planta y sin fruto, porque jamás
un acto solo forma una virtud, sino la forman los actos repetidos. Sucede como con la tierra,
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