criaturas. No obstante la luz de mi Voluntad es más que sol para las almas, viento que purifica,
aire que forma la respiración de ellas, así que del desorden que podría suceder si pudiesen
hacer morir la luz del sol, el viento y el aire, puedes comprender el mal que sucede con no hacer
mi adorable Voluntad, acto de vida primaria y centro de todas las criaturas”.
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24-9
Abril 26, 1928
Qué cosa se da a Dios con el te amo. El prodigioso secreto
del te amo. Cómo nada escapaba a la Virgen Santísima
de lo que hacía Nuestro Señor. La Divina
Voluntad es el respiro del alma.
(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino, y según mi costumbre iba invistiendo a toda la
Creación con mi estribillo: “Te amo, te adoro, te bendigo”. Mientras esto hacía pensaba entre
mí: “¿Qué cosa doy a mi Dios con esta larga historia de te amo?” Y mi dulce Jesús moviéndose
en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, el puro, santo y recto amor es parto divino, sale de Dios y tiene la virtud de
elevarse y entrar en Dios, para multiplicar sus partos y llevar a Dios mismo a cada criatura que
suspira por amarlo; entonces, cuando el alma está investida por este amor y recibe este parto,
puede formar tantos otros partos por cuantas veces diga su te amo, de manera que su te amo
vuela delante a Dios, y el Ente Supremo mira en el te amo que le manda la criatura, y encuentra
en aquel pequeño te amo a todo Sí mismo, y se siente dar por ella a todo Sí mismo; aquel
pequeño te amo tiene un prodigioso secreto, el que en su pequeñez encierra el infinito, lo
inmenso, la potencia, tanto que puede decir: ‘Doy Dios a Dios’. Y el Ser infinito siente darse en
aquel pequeño te amo de la criatura todas sus cualidades divinas, porque como parto suyo, se
encuentra a todo Sí mismo. He aquí qué cosa me das con tus tantos te amo, me das tantas
veces a Mí mismo; cosa más bella, más grande y que más me da placer no podrías darme, que
el darme todo Yo mismo. Mi Fiat que forma la vida de tu te amo en ti para Mí, se deleita en
formar tantos partos nuestros y por eso mantiene la batuta del te amo en ti, anhelando poner
siempre la moneda divina de tu te amo en cada cosa creada, y después ve si todas las cosas
creadas por Nosotros están adornadas del prodigioso secreto del tu te amo. Hija mía, Nosotros
no miramos si lo que hace la criatura es grande o pequeño, más bien miramos si está el prodigio
de nuestro secreto, y sus más pequeños actos, pensamientos y suspiros están investidos por la
potencia de nuestra Voluntad. En esto está todo y es todo para Nosotros”.
(3) Después de esto seguía mi giro en el Fiat para acompañar todo lo que había hecho Jesús
en la Redención, y pensaba entre mí: “Cómo habría querido hacer lo que hacía la Soberana
Mamá cuando estaba con Jesús, porque ciertamente seguía todos sus actos, nada dejaba que
se le escapara”. Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi siempre amable Jesús ha
agregado:
(4) “Hija mía, cierto que nada se le escapaba a mi Mamá, porque todo lo que Yo hacía y sufría
resonaba como eco profundo en el fondo de su alma, y Ella estaba tan atenta para esperar el
eco de mis actos, que quedaba sellado en Ella el eco con todo lo que Yo hacía y sufría, y la
Soberana Reina emitía su eco en el mío y lo hacía resonar en el fondo de mi interior, de modo
que entre Ella y Yo eran torrentes que corrían, mares de luz y de amor que descargaban el uno
en el otro y Yo hacía el depósito de todos mis actos en su corazón materno. No habría estado
contento si no la hubiera tenido siempre conmigo, si no oyera su eco continuo que resonando