(3) Después, con una luz intelectual me hacía comprender que en el alma todo debe estar
ordenado. El alma posee muchos pequeños apartamentos donde cada virtud toma su lugar, y si
bien se puede decir que una sola virtud contiene en sí a todas las demás, y que el alma
poseyendo una sola, es cortejada por todas las otras virtudes; pero a pesar de esto todas son
distintas entre ellas, tanto, que cada una tiene su lugar en el alma, y he aquí que todas las
virtudes tienen su principio en el misterio de la Sacrosanta Trinidad, que mientras es Una, son
Tres Personas distintas, y mientras son Tres son Una. Comprendía también que estos
apartamentos en el alma, o están llenos de virtud o del vicio opuesto a aquella virtud, y si no
está ni la virtud ni el vicio, quedan vacíos. A mí me parecía como una casa que contiene muchas
habitaciones, todas vacías, o bien, una llena de serpientes, otra de fango, otra llena de algunos
muebles cubiertos de polvo, otra oscura. ¡Ah Señor, sólo Tú puedes poner en orden mi pobre
alma!
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3-32
Enero 28, 1900
La mortificación.
(1) Continúa lo mismo. Esta mañana Jesús me ha transportado fuera de mí misma, y después
de tanto tiempo parece que he visto a Jesús con claridad, pero me veía tan mala que no me
atrevía a decir una sola palabra, nos mirábamos, pero en silencio; en aquellas mutuas miradas
comprendía que mi buen Jesús estaba lleno de amargura, pero no me atrevía a decirle que las
derramara en mí. Entonces Él mismo se ha acercado y ha comenzado a derramarlas, y yo no
pudiendo contenerlas, conforme las recibía las echaba por tierra. Entonces Él me dijo:
(2) “¿Qué haces? ¿No quieres participar más en mis amarguras? ¿No quieres darme más
alivio en mis penas?”
(3) Y yo: “Señor, no es mi voluntad, yo misma no sé qué cosa me ha sucedido, me siento tan
llena que no tengo donde contenerlas, sólo un prodigio tuyo puede ensanchar mi interior y así
podré recibir tus amarguras”.
(4) Entonces Jesús me ha signado con una señal grande de cruz y ha derramado de nuevo,
así parece que he podido contenerlas, y después ha agregado:
(5) “Hija mía, la mortificación es como el fuego que hace secar todos los humores; así la
mortificación seca todos los humores malos que hay en el alma y la inunda de un humor
santificante, de modo que hace germinar las más bellas virtudes”.
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3-33
Enero 31, 1900
Correspondencia a la gracia.
(1) Después de que Jesús ha venido varias veces, pero siempre en silencio, yo me sentía un
vacío y una pena porque no oía la voz dulcísima de mi dulce Jesús y Él, regresando, casi para
contentarme me ha dicho:
(2) “La gracia es la vida del alma. Así como al cuerpo le da vida el alma, así la gracia da vida
al alma. Pero al cuerpo no le basta para tener vida el tener sólo al alma, sino que necesita
también de un alimento para nutrirse y crecer a debida estatura, así al alma no le basta tener la
gracia para tener vida, sino que necesita un alimento para nutrirla y conducirla a debida estatura,
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